CAPÍTULO 4: TIME TO ACT
1
-Ey, coge a tu amigo y tráelo aquí a ver que podemos hacer con su brazo.- Dijo la chica que no había disparado a Eddie. – Vamos a buscar algo para tu amigo. Ahora volvemos.
Sam levantó a Eddie y cargó con él hasta una parte de la estantería tirada que servía de refugio a las chicas. Lo dejó apoyado contra una pared, y este volvió a refunfuñar a causa del dolor. Sam se sorprendió al comprobar que allí adentro había más gente. Había, otras tres personas allí metidas. Dos chicas y un solo chico.
Pasaron dos minutos tensos, entre los cuales Eddie se retorcía de dolor o Sam lanzaba de vez en cuando una mirada de recelo a la gente que también estaba allí. Por fin volvieron las dos chicas, una con vendas y una botella de alcohol (mierda esto me va a doler pensó Eddie), y la otra seguía sujetando en sus manos la pistola de clavos con la que había disparado a Eddie Dean.
-Bueno, esto te va a doler un poco…- Dijo la que tenía las vendas en las manos mientras se acercaba a Eddie abriendo la botella de alcohol, Eddie intentó escabullirse pero Sam lo sujetó, intentó retorcerse pero a causa del dolor estaba algo débil y no pudo liberarse de la presa que le había hecho su amigo.
-Espera- dijo Marie- déjame hacerlo a mí, Carrie.
-Ah… bueno toma- dijo Carrie.
Se intercambiaron la pistola de clavos por el alcohol y las vendas. Marie se acercó a Eddie, que dejó de revolverse, y Sam lo soltó.
Eddie se quitó la sudadera que llevaba puesta. La chica morena lo cogió del brazo; Eddie prefirió mirar hacia otro lado
La chica echó el alcohol en la herida del clavo, y Eddie apretó los ojos, contraídos del dolor.
-Joder Eddie que solo te está echando alcohol, no es ácido-
-A ti no te han dado un tiro con una pistola de clavos, ¡Joder!-
La chica dejó de echarle alcohol, y Eddie volvió a retorcerse de dolor. Marie Preparó la venda, y empezó a liarla alrededor del brazo del chico. Al acabar, una mancha rojiza de sangre empezó a aparecer al vendaje.
De nuevo reinó el silencio, las tres personas que no habían salido seguían sin hablar, simplemente mirando. La chica que había disparado a Eddie se había quedado al lado de él y Carrie se había apoyado en otro sitio. Al cabo de unos minutos, Eddie fue quien rompió el silencio.
-Eh… Me llamo Eddie, Eddie Dean. Gracias por curarme esto.-
-Ah… Yo me llamo Marie, Marie White y ella es mi hermana Carrie- dijo Marie señalando a Carrie.
La chica levantó la cabeza a modo de saludo y le desvió la mirada.
-Ellos son Annie, John y Angie- Dijo señalando a los tres chicos del fondo. Eddie los miró, y le devolvió la mirada a la morena
-Él es Sam – dijo señalándolo
-Hola- dijo este sin mucho entusiasmo.
-…Un momento, ¿Tu y yo no nos hemos visto antes?- Dijo Eddie mirando fijamente a Marie- Un momento; ¡Claro, yo ya te había visto antes! ¡Tú también estabas en el auditorio del instituto Johnny B. Goode esta mañana!
Todos los que estaban allí dentro se quedaron asombrados, mirando a Eddie (salvo Sam, que aún no sabía nada de lo que había pasado en el Johnny B. Goode y se sentía un tanto perdido en el tema).
-Si es verdad- Dijo una chica alta con rizos, la que se llamaba Annie- Los cinco estábamos allí y vimos a aquella…cosa horrible.
-Contadme – dijo Eddie- Contadme todo lo que os pasado hasta ahora.
Y así, los cinco empezaron a contarles lo que les pasó…
2
Estábamos los cinco sentados, en las butacas del auditorio. No prestábamos mucha atención a Mike, simplemente hablábamos entre nosotros a susurros. Parecía que sería un día normal, un día aburrido sin mucho que hacer en las clases…
… Pero de repente llegó aquella cosa.
Con solo verla, yo y Marie chillamos con toda nuestra fuerza; los cinco nos levantamos y fuimos corriendo a la salida…Pero ese mounstruo se cargó a Mike y se fue hacia la salida donde estábamos nosotras…Y a manotazos quitó a todo el mundo del medio… Una amiga mía, llamada Alessa, se giró cuando estaba intentando abrir la puerta…El jodido monstruo le arrancó la cabeza de un golpe cuando ella intentó escapar…
…Salimos como pudimos; tiramos por el pasillo contrario al que se había ido el monstruo; la gente salía corriendo aplastando a los que habían caído al suelo. Por el camino algunos chicos se escondieron en clases, otros tiraron detrás de la criatura… Pero nosotros conseguimos llegar a la salida y allí…
Allí estaba Clay Reynolds (En este punto fue otra chica la que continuó contando, aunque Eddie no recordaba ya su nombre, era la pelirroja); cuando nos vio allí muertos de miedo, sonrió y nos dejó salir; incluso hizo una reverencia como diciendo ``enhorabuena, habéis conseguido salvar el pellejo y conseguido un billete al infierno de fuera´´… Algo me decía que ese tío sabía todo lo que estaba pasando y que disfrutaba con ello…
-¿Qué quieres decir?- Preguntó Eddie
-Quiero decir que ese tío contaba con ello. Creo que él es el causante de todo esto.
-Vaya…Continúa
…Bueno ya no hay mucho más que contar. No podíamos llamar a nadie, las calles estaban llenas de… ¡Esas cosas! Corrimos lo que pudimos, pensamos en ir a casa de Carrie y Marie, pero Una amiga, May Sanders, nos dijo que viniéramos aquí…
-May Sanders…- Susurró Eddie
-¿La conoces Eddie?-Preguntó Sam
-Estudié con su hermano Micah en segundo grado. Posiblemente no sea nada, pero no me explico el por qué os mandó aquí…
-No lo sé- dijo Annie- solo sé que antes de llegar vosotros salió un momento a comprobar unos ruidos que escuchó fuera de este sitio y aún no ha vuelto.
-Creo que la figura que vi antes podría ser May- Dijo Eddie
-¿Pero donde demonios se metió? No está aquí…- dijo Sam mientras se ponía el puño bajo el mentón, pensativo
-Es sospechoso…- Opinó Eddie Dean mientras se echaba contra la pared... Y dejaba la cabeza caer hacia la izquierda. Apoyó la cabeza contra un hombro, y Eddie recordó que en su izquierda estaba Marie, se extrañó de que la chica no lo quitara de en medio.
Reinó el silencio varios minutos, tal vez cinco o diez. Pero finalmente, Sam se levantó:
-Ey, gracias por curar a Eddie y contarnos vuestra historia, pero debemos irnos. Los otros nos esperan Eddie
-Oh…Si es verdad, deberíamos irnos- Dijo Eddie, pero por dentro sentía que quería seguir quedándose allí…- Gracias por ayudarnos
Eddie se levantó, y se fue de aquel escondrijo. Sam le acompañó fuera del almacén. Afuera, Sam empezó a organizar sus ideas. Y no pudo parar de fijarse en lo mal hecho que estaba el sitio que usaban aquellos chicos.
-Ey Eddie, no crees que si se quedan aquí puede ser…No sé, ¿peligroso?
-¿Qué quieres decir?
-Bueno…Imagínate que viene otro tío, que al igual que tú y yo busca comida o suministros o algo así. Imagínate que también se encuentra con ellos…No se, podría hacerles algo.
Eddie lo estuvo pensando, tal vez Sam tuviera razón…Decidió entrar debajo de la enorme estantería y discutirlo con los 5.
-Ey chicos – dijo entrando y levantando un poco la voz- Salid; necesito hablar con todos vosotros aquí afuera.
En el escondrijo se armó un revuelo, Eddie escuchó quejas y discusiones, pero todos salieron de allí uno a uno. Eddie les explicó lo que Sam le había dicho…
-¡¿Qué?! ¡¿Crees que por que esta te haya pegado un tiro vamos a hacerte caso?!- Le espetó John visiblemente enfadado
-Simplemente os digo que es peligroso quedarse aquí; ¡y si en vez de un zombi o un maníaco viene aquí una de esas criaturas que atacó el instituto ¿eh?! ¡¿Qué vas a hacer luchar con esa pistola de clavos?!- dijo mientras señalaba el arma que sostenía Marie
-No tienes ningún derecho a venir y sacarnos de aquí. Tenemos comida, refugio y aquí desde que llegamos no a aparecido ningún zombi o criatura, no vamos a irnos de aquí; ¡esto es seguro!- Le dijo Marie en tono cínico, se dio la vuelta preparada para irse.
-¡Espera!- dijo Eddie mientras agarraba el brazo de Marie. Ella se dio la vuelta y se quedaron mirando mutuamente… justo en ese momento Eddie empezó a escuchar un sonido que se le hacía familiar…Un CHACK CHACK CHACK…
-Sueltam…- Eddie reaccionó instintivamente. Calló a Marie empujándola, la garra de la criatura estuvo a punto de rebanarle la cabeza a la chica, pero Eddie pudo evitarlo.
La criatura aterrizó en el suelo pero de un rápido movimiento consiguió rebotar y darle un zarpazo a Eddie, el cual cayó fulminado al suelo.
Eddie la reconocía, era la bestia que se le había abalanzado cuando venía hacia el supermercado…Parecía que aunque Sam la hubiera atropellado, la bestia seguía viva, aunque todos pudieron apreciar que la pata anterior derecha estaba rota y que tenía dificultades para usar el brazo derecho tambien.
La criatura abrió la boca, iba a ensartar con la lengua a Eddie…Pero algo impactó con su cabeza. Esta se volvió hacia donde le había venido el disparo, pero recibió otro en la cabeza; la criatura intentaba saltar para esquivar los proyectiles, pero dejó al descubierto su pecho, y uno de los proyectiles (Eddie se fijó en que eran clavos) le impactó justo en el centro del pecho, donde se encontraba un bulto grande y rojo…Su corazón.
La criatura empezó a retorcerse por los espasmos nerviosos, pero la persona que tenía la pistola de clavos se acercó y acabó con la bestia de un tiro en la cabeza, aunque se ensañó hasta que dejaron de salir clavos al acabarse la reserva de la herramienta. Era Sam; al caer Marie el arma trastabilló hasta llegar a Sam y este la recogió rápidamente para acabar con la criatura.
-Vaya, creí que lo había matado antes.-Dijo Sam mientras se agachaba, inspeccionando a la criatura. Tiró la pistola de clavos que ya era inservible.
-¡¿Qué mierda es esa cosa tan odiosa?!- Dijo la pelirroja (Angie, se llamaba Angie – pensó Eddie) aterrorizada mientras se levantaba; se había escondido detrás de una caja de mercancías cuando aquella cosa atacó.
-Bueno…Podríamos llamarlo ``licker ´´, jaja al fin y al cabo tiene grandes fijaciones por usar la lengua- Sam miró la lengua de la criatura que estaba en el suelo, emanaba un olor repugnante y al final Sam se alejó de ese cadáver.
-Veis, no podéis quedaros aquí es muy peligroso. Deberíamos aprovechar y escapar de aquí.- sentenció Eddie, mientras pensaba que la aparición del monstruo aquel (a partir de ahora licker ¿No?) había declinado la balanza a su favor. Los miró a todos uno a uno.
John estaba muy pálido, el ataque del lamedor lo había dejado aterrorizado, miró a Eddie a los ojos, y pudo notar cierto temblor en él. A decir verdad, ambos estaban realmente aterrorizados.
-Sí…Sí, hay que largarse de aquí ya…- se incorporó de la pared y fue hacia sus amigos, a reunirlos. Eddie se dio la vuelta, Marie seguía en el suelo, él se acercó a ayudarla pero ella se levantó por su cuenta. Ella se acercó al corro que formaron sus amigos y empezaron a discutir. Aunque no tardaron mucho en decidir. Eddie se les acercó.
-Entonces, ¿No vendréis con nosotros?-
-No, Annie dice que conoce un sitio seguro…e iremos hacia allí…- Marie dejó caer la mirada, desviándola de Eddie.
-Ah…Bueno, espero que consigáis salir de esto- Dijo Eddie, sonrió y miró como Marie se iba con sus amigos y empezaban a caminar, alejándose del supermercado; Eddie sentía una sensación extraña. Aunque pensó que sería causa del estrés de la situación anterior.
Sam llegó hasta Eddie, empujando el carrito de la compra lleno de los víveres para el grupo, y vio la mirada perdida de Eddie.
-Tranquilo Eddie; volveremos a verlos- Dijo Sam mientras ponía una mano en el hombro de su amigo.
-¿Tú crees Sammy?- Preguntó Eddie mientras se daba la vuelta y quedaba frente a frente con Sam.
-Je, es un presentimiento; y uno de los buenos- Ambos se dieron la vuelta y llevaron el carrito hasta la furgoneta (presumiblemente robada) de Sam.
3
Eddie Dean y Sam Jackson llegaron al portón de Vic Vega. Eddie se dio cuenta de una cosa, no tenía llaves de la casa de Vic…Miró a la hilera de botones que había al lado de la puerta del bloque de pisos. Tendría que probar suerte, la casa de Vic Vega era la segunda I; miró el botón del timbre, había pasado casi una hora desde que se fueran así que Vic ya debería de estar en su casa…
-Aunque muchas veces el botón no funciona, y si lo pulso y no vale entonces tendré que…- Sam pulsó el botón adelantándose a los pensamientos de Eddie, y se escuchó el sonido que indicaba que funcionaba; eso le causó un gran alivio a Eddie, solo tendrían que esperar a que Vic les abriera…
-Amenos que Vic haya muerto por el camino, y entonces si que estaríamos bien jodidos Sammy y yo, por que no tendríamos un sitio para situarnos y encima si Jack viene podría encontrarse con la casa vacía y entonces…
-¿Sí?- preguntó la voz de Vic Vega; sonaba algo distorsionada por el telefonillo.
-Soy yo…- Dijo Eddie – No se por que me preocupo tanto si al final no pasa nada- pensó mientras un sonoro pito indicaba que el portón estaba abierto.
-Joder…-Dijo Sam cuando se fijó en como estaba el rellano de la entrada; los cuerpos seguían desperdigados y mutilados en los mismos sitios de antes.
-Vaya…-se dijo para sí Eddie Dean mientras miraba unas manchas en la sangre reseca del suelo
-¿Qué ocurre Eddie?
-Fíjate en esto; solo pisamos aquí Vic, Morty y yo; pero estas pisadas de aquí son de otra persona-
-Verdad, y ahora que lo dices…Parecen ser huellas de una suela de una bota militar, aunque son de una talla pequeña para ser de un hombre; una 38 tal vez.
-¿Cómo sabes tanto de zapatos?
-Oh..Em..Subamos arriba este sitio me da mal royo- Dijo Sam mientras iba a paso rápido hacia las escaleras
-¡Ey pero responde a mi pregunta!- Exclamó Eddie mientras le seguía, al llegar a las escaleras, no pudo evitar fijarse una vez más en el pasillo que estaba a la derecha de la escalera, donde vio a aquella sombra al entrar allí por primera vez…Y de nuevo la vio, pero ahora si consiguió ver lo que era. Un Licker.
-¡Mierda Sammy corre!- Gritó Eddie, soltó las bolsas con las provisiones y fue corriendo escaleras arriba; las latas de guisantes y salsa de tomate cayeron desperdigadas por los suelos.
-¡Joder que pasa!-
-¡¡Un licker, un puto licker!!
-¡¿Qué?! ¡¿Otra vez?! ¡Mierda!
Corrieron escaleras arriba, el Licker se movió con una increíble agilidad y de un salto intentó aferrar a Eddie, que era más lento que Sam; pero este pudo esquivarlo.
-¡¡¡Sube Eddie vamos!!!- Gritó Sam con toda su fuerza. El licker pegó un brinco desde el piso inferior, pero Eddie y Sam saltaron hacia la izquierda y el licker chocó contra la pared, los chicos se levantaron pero el licker dio otro salto y logró desgarrar la sudadera que Sam llevaba puesta. Eddie se precipitó y le dio una patada, que lanzó a la criatura por las escaleras.
-¡¡Venga Sam!!-
-¡¡Aghhh!!- aulló este cuando Eddie lo levantó, las garras del licker le había desgarrado la espalda; la herida no era grave afortunadamente. Eddie se echó a Sam a la espalda y subió las escaleras, llegando al primer piso. Los bramidos del licker le resonaron en la cabeza y empezó a oír un potente CHACK CHACK CHACK que venía subiendo las escaleras rápidamente. Eddie apenas subió otros tres escalones: El licker los había vuelto a alcanzar, y de nuevo preparó otro salto.
Eddie empujó a Sam, que chocó contra la barandilla de protección de las escaleras; Eddie se apartó a un lado, el licker rozó por milímetros a Sam, de la fuerza del salto sus garras se quedaron atrapadas en los peldaños de la escalera. Sam corrió hacia arriba, y se fijó en algo importante: el licker no tenía ojos, por lo tanto no se guiaba por la vista. Eddie no tuvo tanta suerte.
Eddie intentó hacer un amago hacia la izquierda, pero el licker usó su fino oído para percibirlo; dio un brinco hacia delante y de un mordisco aferró la pierna de Eddie.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!-Gritó Eddie más fuerte que nunca, el mordisco del licker le había apresado el muslo izquierdo, que ahora sangraba abundantemente. A gritos, Eddie tiraba, pero a medida que tiraba, más se iba desgarrando su muslo, pero eso no le importaba; Eddie tiró una última vez, y notó como los dientes del licker, afilados como cuchillas y curvados como anzuelos le destrozaban el muslo…Pero también notó como se liberaba.
Eddie dio dos saltos con su pierna derecha y finalmente cayó en el rellano intermedio del primer y segundo piso, miró hacia abajo y vio al licker; saborear la sangre humana le había dado fuerzas, y ahora tiraba por liberar su garra que se había quedado clavada contra los peldaños.
Eddie recostó su cabeza contra el frío suelo de piedra pulida, el muslo le ardía con ferocidad y no podía mover la pierna, si el licker se liberaba, estaría a merced suya… Pero sintió como alguien le levantaba; Sam seguía allí y lo ayudó a moverse, cuando Eddie se levantó, ambos subieron los últimos escalones que les separaban de la casa de Vic Vega.
El licker consiguió zafarse, de un salto llegó al rellano donde momentos antes había estado Eddie. Lanzó un siseo a Eddie y Sam, que acababan de subir el último peldaño. El licker saltó.
Sam miró hacia delante, sabía que el licker había saltado, en unos segundos estarían muertos justo delante de la casa de Vic Vega…
-¡Al suelo!- Gritó una mujer mientras habría la casa de Vic, apuntando con un fusil de asalto. Eddie y Sam se tiraron cada uno hacia un lado mientras el licker pasaba por en medio de los dos. La mujer disparó una ráfaga de disparos y el licker acabó estrellándose contra una pared cercana, dejando su abdomen hacia arriba. La mujer rápidamente sacó un cuchillo de combate y se abalanzó sobre el licker y le atravesó el corazón.
El licker se convulsionó y empezó a desangrase rápidamente por aquella herida, segundos después yacía muerto.
La mujer sacó el cuchillo del corazón de la criatura, y lo volvió a guardar en la funda de su chaleco. Miró a ambos supervivientes; El de la derecha solo tenía unos rasguños en la espalda, nada importante que no se pudiera arreglar con unas vendas, miró al de la izquierda…
-Mierda. Jack, Vicktor, necesito ayuda.- Dijo Zoey que se acercaba a Eddie Dean, que se retorcía de dolor, agarrándose la pierna.
4
Entre Vicktor y Jack, trasladaron a Eddie hasta el sofá. Eddie gritaba de dolor.
-Maldita sea, ¡se va a desangrar!- Rugió Sam a los que estaban allí. Zoey se acercó, y examinó la pierna de Eddie, tras un vistazo rápido cogió una esquina de la sábana del sofá y la arrancó en una tira. La puso un poco mas arriba de la mordedora del licker, y le apretó fuertemente un nudo.
-Tenemos que pensar un plan rápido, vuestro amigo tiene una herida muy fea y puede que le quede menos de media hora; morirá desangrado si no le traemos el analgésico adecuado.
-¡Mierda! ¿Qué podemos hacer?- Preguntó Vic mirando a la chica.
-Lo que vuestro amigo necesita es una medicina denominada ``hemostat ´´; evita el desangrado. Una de esas sería suficiente, si la traemos a tiempo claro.
-Genial. ¿Dónde encontramos esa pastilla?
-En cualquier hospital; Por ejemplo aquí hay uno cercano, creo que si nos damos prisa podremos salvar a tu amigo, aunque si no traemos la medicina a tiempo…-Zoey calló antes de terminar
-Si no lo traemos a tiempo ¿Qué?-Preguntó Sam
-Entonces, será uno de ellos; y ya sabes lo que habrá que hacer- dijo la mujer mientras metía un cargador de reserva en su magnum Desert Eagle.- Bien, uno debe quedarse aquí con Eddie, protegiéndolo y procurando que no se duerma.
-Yo. Yo seré quien se quede junto a Eddie- Dijo Vic mientras miraba a su amigo; que se retorcía en el sofá.
-De acuerdo. Necesitaremos reabastecernos. Jack, ten esto, te vi y te manejaste bien contra el Némesis, así que supongo que mas o menos sabes usarla- dijo Zoey entregándole a Jack Mort la Desert Eagle y dos cargadores.- Sam, date prisa y coge las armas que necesites, están en el salón; pero deja algo para Eddie.- Sam asintió y salió disparado hacia el salón.
-Muy bien, nuestro plan será ir al hospital que está aquí cerca de tu casa Vicktor, probablemente el camino esté infectado de zombis. Aunque no creo que sea un problema si vamos en un vehículo. Si el edificio está también lleno de ellos, tendremos que abrirnos pasos a balazos. Nos separaremos los tres para encontrar una pastilla de hemostat, h-e-m-o-s-t-a-t ¿Comprendido? Son de color rojo y blanco, solo necesitamos una, si la encontramos, nos reuniremos y saldremos cagando leches. ¿Entendido?
Sam apareció por la puerta de aquella salita donde se encontraban todos. Llevaba una pistola 9 milímetros. Sin que nadie se lo impidiera se había hecho con un cinturón de Vicktor y se había hecho una improvisada agarradera ceñida a la cintura para su pistola.
-Eddie, una cosa.-Dijo Zoey mientras lo miraba.- No te duermas, si lo haces, es más probable que mueras y entonces te transformes en uno de ellos. Vicktor, si eso ocurriera…
-Lo sé. Le volaré la cabeza.- Vic agarró su fusil Winchester. Tiró de la palanca hacia abajo y un casquillo salió disparado; el arma estaba cargada.
-¿Listos?- Preguntó Zoey
-Listos- exclamaron todos. Era el momento de actuar.
5
Zoey, Jack y Sam fueron a la furgoneta de este último. No tenían tiempo que perder. Se encaminaron hacia el hospital, y como se esperaban, el camino estaba repleto de muertos vivientes. Sam pisó el acelerador, los zombis que se interponían en su camino acababan hechos puré contra el parachoques de la furgoneta. Sam dio un volantazo, frenó y detuvo el coche en la plaza delantera del hospital.
Los tres bajaron, Zoey tenía delante de ella 3 muertos, una sola ráfaga de disparos y los sesos de las criaturas ya se esparcían en la acera.
Sam se bajó desde la puerta del conductor, delante de él había un muerto en el suelo y al menos cinco que se acercaban poco a poco. Intentó volarles la cabeza. Pero lo único que hizo fue malgastar cinco disparos que ni siquiera habían dado en las criaturas. Jack se había bajado del lado de Zoey, y vio atónito como ella se encargaba sin problemas de los que venían.
-¡No malgastéis la munición!- gritó Zoey- ¡Matad solo a los que estorben en el camino al hospital!
Zoey se puso al frente de los chicos y empezó a disparar, los zombis que se ponían ante ella caían con un tiro entre las cejas; la chica tenía una puntería letal.
Subieron unas escaleras que llevaban a la entrada principal del hospital, había al menos 10 muertos vivientes. Los tres comenzaron a disparar a diestro y siniestro, los tiros de Sam y Jack no atinaban a ningún cuerpo, pero rápidamente Zoey acabó con todos.
-¡Maldita sea! ¡Si vais a malgastar munición mejor no haber disparado!- Les regañó a gritos Zoey.
Entraron por la entrada principal y se encontraron con todo despejado; rápidamente cerraron la puerta que daba al exterior.
Los tres se quedaron impactados. Afuera tanto la plaza como las escaleras estaban llenas de zombis, pero dentro del edificio, la sala y los pasillos permanecían silenciosos, Zoey bajó su arma lentamente, la chica se adelantó unos pasos, Jack Mort se puso rápidamente a su altura, comenzaron a andar hacia recepción.
-Bien, debemos de buscar rápidamente, tenemos media hora a lo sumo o tu amigo morirá desangrado. Deberíamos andarnos con cuidado, todos conocemos a este tipo de criaturas y aunque parezca que todo está despejado, puede que estén ocultas.- Zoey se quedó a mirar una tabla de información en la cual se informaba de todas las plantas- Muy bien, Jack tu miraras en la cuarta y quinta planta, chico, tu la segunda y la tercera.
-Me llamo Sam. Y que hacemos con el almacén- Dijo mientras se acercaba al gráfico del panel de recepción y miraba la planta que estaba por debajo de la planta baja, tenía un rotulo subrayado: ``almacén ´´.
-Será mejor que nos ocupemos de lo que he dicho primero. Cuando terminemos, nos reuniremos aquí, y si ninguno consigue nada…-Zoey recargó el fusil que llevaba y dejó la frase sin terminar. Que el juicio de ellos opinase por ella.
Fueron a los ascensores. Tras varios intentos apretando el botón de llamada, llegaron a la conclusión de que o bien los ascensores estaban estropeados, o algo los había derrumdabo.
-Mierda, vayamos a las escaleras.- Dijo Zoey con voz seca.
Los tres subieron rápidamente las escaleras. Al llegar al primer piso, Zoey se detuvo, era el piso que ella había decidido investigar.
-Recordad, si después de buscar por las cuatro plantas de arriba no encontráis nada, bajad a recepción. Estaré ahí abajo, ocupándome de que nada entre al edificio.
Zoey puso la culata de su fusil a la altura del hombro y cautelosamente, al estilo militar, abrió la puerta doble de la primera planta y entró.
6
Zoey cerró la puerta tras de sí y escuchó los pasos de los chicos subir las escaleras. Se fijó en aquella sala.
Allí estaba el quirófano. Era un pasillo largo y ancho, había dos puertas dobles, y detrás de ellas, una tercera puerta que tenía un ojo de buey para poder ver el interior.
Zoey fue acercándose poco a poco, con el fusil en el aire, empujó la primera puerta con el cañón del arma y entró en el primer trecho del pasillo; había una camilla llena de sangre tirada a un lado y dos cadáveres en el suelo: uno correspondía al de un médico, había muerto sentado contra la pared intentando presionarse una herida en el cuello. Lo apuntó con su arma esperando que no se levantase mientras ella seguía andando hacia delante. Un mordisco seguramente pensó Zoey.
Cuando pasó el cadáver dejó de apuntarle, y apuntó al siguiente. Este correspondía probablemente al que hubiera estado en la camilla. Estaba boca abajo en el suelo, alrededor de él había un charco de sangre reseca, Zoey siguió apuntando al cadáver, esperando que este se moviera en cualquier momento; tras varios minutos en los que no ocurrió nada, Zoey decidió seguir hacia delante; abrió la segunda puerta, y se encontró con un cadáver en medio del pasillo. Ella se acercó a este. Tenía una herida que no reconocía.
-¿Qué demonios te hizo esto?- Dijo mientras se agachaba y examinaba más de cerca la herida del cadáver. Era una especie de herida en forma de ``V´´; que separaba casi por la mitad el hombro derecho de la cabeza. Zoey no pudo evitar fijarse en que las heridas parecían estar hechas de dentro hacia fuera…-Como si algo hubiera salido de tu interior…- Zoey se levantó del suelo y cogió su radio portátil.
Empezó a cambiar cuidadosamente de frecuencia; una vez estuvo en la que ella buscaba, se acercó el aparato a los labios y pulsó un botón.
-Aquí agente Sullivan, llamando al Cuartel General. Cuartel General, ¿Me reciben?- Zoey dejó de apretar el botón de hablar y esperó a que de la estática de la radio surgiera alguna respuesta.- Cuartel General aquí Sullivan, ¿Me reciben?- dijo alzando la voz.
Se escuchó una serie de chispazos y surgió una voz del altavoz del aparato.
-Aquí Cuartel General. Informe agente Sullivan-
-Desde que he llegado a la ciudad, he concretado que es un código negro como Racoon City. He neutralizado cuantos B.O.W he encontrado en mi camino; también me crucé con un arma biológica perteneciente a la serie Tyrant; en concreto con el denominado Némesis. Me uní a un grupo de supervivientes y ahora me encuentro en el hospital Black point. He encontrado un cadáver con una herida inusual; en ningún momento de mi instrucción me informaron sobre esto.-
-Recibido. ¿Qué forma tiene la herida, agente?-
- Las heridas parecen ser causa de algo que surgió de dentro del sujeto. No presenta ni mordeduras, cortes u otras heridas típicas de un B.O.W.- Zoey escuchó como el asistente de radio hablaba con alguien, unos segundos después era otra persona la que hablaba.
-Agente Sullivan. Aquí el agente al mando del Cuartel General, Leon Kennedy. ¿Podría describir la forma de la herida en el cadáver?-
-Sí Señor. La herida presenta una forma en V; separa el hombro y el costado derecho de la cabeza y el pecho. Parece increíble pero la herida está hecha de dentro hacia fuera y…
-¡Agente Sullivan!- La interrumpió Leon gritando - ¡Salga del edificio ahora mismo!
-¡¿Qué, pero señor tengo prioridades…
-¡Es una orden! ¡No está capacitada ni equipada para poder hacer frente a la criatura que ha salido de ahí!
-Pero señor- Zoey bajó el tono hasta casi un susurro- ¿Cuál es la criatura a la que me enfrento?- De repente Zoey escuchó un grito. En un principio creyó que venía de alguna planta del hospital, pero cuando empezó a oír disparos se dio cuenta de que provenían de la radio.
-¡Mátalo! ¡Mátalo! – Era la voz de nuevo del asistente. No oía la voz de Leon- ¡Maldita sea! ¡El cabronazo salta y no puedo dispararle!- Esta vez era otra voz, tal vez un soldado. Empezó a escuchar una serie de disparos y explosiones, escuchó gritos de dolor y agonía. Y un temible rugido. Jamás lo había escuchado, pero le helaba los huesos.- ¡Joder rápido túmbalo se dirige hacia aquí! ¡No! ¡No te acerques a mí! ¡AHHHHHHHH!- fue lo último que escuchó Zoey antes de que un estruendo dejara solo estática en la radio.
-¡Cuartel General aquí agente Sullivan! ¡¿Sigue ahí Cuartel General?! – De respuesta solo obtuvo estática-¡Cuartel General!...¡Mierda!- Gritó Zoey mientras pateaba el cadáver que estaba delante suya. Había perdido el contacto con el Cuartel General y ante una criatura que no conocía. También estaba el punto de la criatura que había salido del cadáver de ese tipo, según Leon, ella no estaba preparada ni equipada para enfrentarse a aquella criatura…Pero tampoco podía irse de allí sin el hemostat.
Se quedó pensativa unos instantes. Recordó sus principios, y sobretodo recordó el por qué se unió a la BSAA.
-Lo haré por ti Louis. Por la promesa que te hice. Encontraré el hemostat, ¡y los salvaré a todos!- Zoey sujetó con fuerza su fusil de asalto y miró a las puertas dobles que le quedaban. Detrás estaba el quirófano. Empuñó su fusil de asalto M4-A1 y se acercó cautelosamente. Cuando estuvo frente las puertas, sujetó el pomo en forma de barra y lo jaló hacia abajo. Pero la puerta no cedió. Probó varias veces con mas fuerza pero la puerta no abría; estaba cerrada con llave.-Mierda…
Miró por el ojo de buey. Había alguien en la mesa del quirófano; con el pecho cortado en canal…Zoey sospechó que debía de haberse tratado de una intervención quirúrgica.
También se fijó que al lado de la mesa de operaciones había algo… Entonces escuchó un disparo. Cogió rápidamente la radio y se acercó a la oreja pensando en que debía tratarse de resquicios de sonido de lo que pasaba en el Cuartel General. Pero rápidamente se dio cuenta de que los disparos venían de los pisos de arriba. Zoey salió corriendo lista para subir las escaleras...
7
Sam y Jack miraron como Zoey entraba en la primera planta; cuando cerró las puertas tras de sí; ambos chicos se miraron y se dispusieron a seguir hacia arriba a paso ligero.
-Joder, ¿cuánto tiempo nos queda?- preguntó Jack mientras pasaban de largo la segunda planta.
-Zoey dijo que a Eddie le quedaría como mucho media hora...Y ya han pasado diez minutos. Registremos este sitio rápidamente- Sam se detuvo. La tercera planta; pacientes internos- Suerte Jack- dijo cogiendo el pomo de las puertas dobles y entrando
-Suerte; Sam...- Dijo Jack mientras seguía su ascensión por las escaleras.
Sam miró a su alrededor, tenía ante él una sala de espera. Escuchó los pasos de Jack subir las escaleras, y se dispuso a investigar.
Miró más a fondo su alrededor. El recibidor era de color blanco entero, con losetas azules desde el suelo hasta un metro aproximado de altura; el centro de la instancia constaba de tres hileras de sillas blancas ancladas al suelo; en una esquina a la izquierda había un mostrador de madera también blanco, estaba repleto de carpetas y papeles relacionados con datos y pacientes; la tercera planta era la que se trataba de pacientes internos al fin y al cabo. Sam miró hacia una de las esquinas de la habitación, había una puerta doble, que conducía a un pasillo, se internó en él.
El pasillo era alargado, con ventanas a la parte derecha, la parte izquierda constaba de unas 5 habitaciones.
-Maldita sea, tendré que registrarlas una a una.- Sam se encaminó a la primera habitación, y abrió la puerta, empujándola con el hombro y alzando su pistola listo para pelearse con lo que hubiera dentro; pero de repente un fuerte olor a antiséptico le vino de la habitación y empezó a toser fuertemente, Salió de la habitación cerrando la puerta de un portazo- Agh…Agh… ¡Mierda!, no puedo entrar en esa habitación, casi me mata ese olor…- tosiendo, se acercó con dificultad y abrió una ventana, intentando tomar algo de aire.
Cuando empezó a tranquilizarse su respiración miró a la siguiente puerta.
-Jod…Quedan 4…-
Sam se encaminó a la segunda puerta. Hizo el mismo método de antes, mano izquierda en el pomo, empuje con el hombro y en la derecha la pistola, abrió la puerta y entró en el cuarto; apenas podía ver, los fluorescente estaban fundidos y la luz que entraba del pasillo no iluminaba nada, las ventanas estaban cerradas.
Sam decidió no arriesgarse, cerró la puerta. Miró por la ventana y se fijó en el cielo; seguía muy nublado, apunto de llover, como el día anterior, y el anterior, y el anterior y todos los malditos días de ese mes. Sam se sacudió la cabeza; ¡Tenía que centrarse en Eddie, solo tenían poco menos de una veinte minutos, ¡joder!
Sam también fue cuidadoso en la tercera puerta, cuando empezó a tocar el pomo; se dio cuenta de que este no giraba, intentó hacerlo con más fuerza e incluso intentó derribarla a patadas, pero el mismo resultado.
-Cerrado a cal y canto…- Miró las dos últimas habitaciones que le quedaban. La cuarta habitación a simple vista parecía como las otras, pero la quinta tenía un letrero que decía ``Despacho temporal del director ´´. Sam sonrió, a lo mejor en esa habitación podía encontrar información de en qué zona estaban los medicamentos, entre ellos el hemostat. Aunque primero se dirigió a la cuarta.
La habitación estaba vacía, solo había dos camas. Una completamente limpia y ordenada, la otra, tenía una silueta humana deformada entre las sábanas…era una enorme mancha de sangre.
-Joder…- Sam se aproximó a la cama. Pero no parecía haber nada oculto allí. Cuando se iba a ir reparó en que en una de las cómodas de la habitación había un paquete rojo. Se acercó y miró de qué se trataba.
Era una caja de balas 9 mm parabellum de la marca Red Hawk. Sam cogió el paquete de munición y lo agitó.
-Está lleno- dijo sonriendo, cogiendo las balas y saliendo de la habitación.
Miró la puerta de la quinta habitación, la que tenía el rotulo en un cartel. Sam agarró el pomo, esperando que no estuviera cerrada con llave. Afortunadamente no lo estaba. Entró.
Se encontró con una serie de estanterías y de muebles, todos llenos de papeles, carpetas y cajones repletos de dossiers. Todo estaba desordenado y por los suelos. También reparó en el cadáver ensangrentado que estaba tirado boca abajo delante de él. Tenía heridas de cuchilladas por todas partes.
-No tiene pinta de haberse suicidado…-Pensó Sam – Más bien parece que ha muerto a apuñaladas…
Sam se fijó en que el muerto tenía en su mano un papel. Lo cogió y empezó a leerlo en voz baja.
Nota al director general:
Debido a la falta de espacio en algunas plantas del hospital hemos decidido trasladar todos los medicamentos y equipamiento médico al almacén del sótano.
ATT: Departamento de Dirección del hospital Black Point
-Mierda…Entonces los medicamentos no están en los pisos superiores del hospital. Tendré que reunirme con Zoey y Jack y comentarles esta mierda- Se dijo Sam. Justo cuando terminó de pensarlo escuchó un estruendo proveniente del pasillo. Sam pegó un bote y se guardó rápidamente el papel ensangrentado en un bolsillo.
-¡Maldita sea!- Sam empuñó la pistola y se preparó para abrir la puerta, muy lentamente.
Agudizó el oído; silencio total…Mentira, escuchó unos pasos. Resonaban como tacones. Sam abrió la puerta y salió al pasillo. Estaba completamente desierto.
-Genial, esto si que es…Un momento- Sam se acercó a la tercera puerta. El no había podido abrirla, pero algo había roto la cerradura.- Eso explica el ruido de antes…Pero qué- Sam miró el suelo, estaba lleno de sangre. Se giró hacia la habitación, y un escalofrío le recorrió la espalda. La habitación, que debía ser blanca impoluta estaba cubierta de sangre, las paredes, el techo…Todo.
Había varios cadáveres en el centro de la habitación, estaban descuartizados y Sam pudo ver que uno tenía la cabeza machacada contra el suelo; la escena era horripilante.
Se tapó la boca y cerró los ojos intentando contener las ganas de vomitar. Salió de la tercera habitación de espaldas y dando tumbos. Se apoyó contra la pared del pasillo, intentando tranquilizarse un poco, respirando profundamente con los ojos cerrados.
Empezó a escuchar algo; de nuevo eran pasos, los mismos tacones de antes… Venían esta vez de la segunda habitación, la habitación que Sam no había investigado.
Se acercó a la habitación, fijándose en el suelo, pisadas ensangrentadas se dirigían hacia esa habitación… Echó un vistazo al interior; al principio tuvo que acostumbrarse a la oscuridad de la habitación, pero cuando lo hizo, vio una silueta en movimiento. Sam apuntó con su pistola, reconoció la ropa que llevaba. Era una enfermera del hospital, en su chapa de identificación, se veía una sonriente rubia llamada ``sylvia ´´, pero lo que tenía delante de él era una versión bizarra de la muchacha de la foto, le faltaba la mitad izquierda de la cara, dejando al descubierto un cráneo ensangrentado. Sam ahogó un grito y pegó un primer disparo. La enfermera dio un paso hacia atrás, pero volvió la mirada a Sam. El disparo le había impactado en el pecho, manchando aún más la blusa de sangre. Él volvió a disparar.
BANG. BANG. BANG
Sam dejó de disparar, los tres disparos le habían dado en el pecho, y el zombie seguía en pie. Pegó un quinto tiro; ``Sylvia´´ tropezó con la pata de una de las camas de la habitación y calló al suelo. Él se quedó apuntando, indeciso si estaba realmente muerta o no; un charco de sangre empezó a formarse alrededor del cadáver.
Sam empezó a suspirar, intentando tranquilizarse. Empezó a oír de nuevo pasos, otra vez tacones.
-Mierda, otra enfermera…- Sam salió al pasillo, arma en mano. Abrió los ojos asombrado.
Tenía delante de él a otra enfermera. En la tarjeta de identificación de esta decía: ``Olga ´´. La enfermera era tremendamente obesa; le sacaría a Sam unos 50 kilos mínimo. Olga arrastraba una tubería de plomo. Con eso le machacaron la cabeza al tipo de antes, con esa tubería. ¡Seguro! Pensó Sam mientras levantaba su pistola y apuntaba a la gorda enfermera zombi, que se acercaba ranqueteante. Pegó un disparo, y le hizo otro agujero más a la blusa de la enfermera, esta justo al contrario que su compañera, no se tambaleó sino que siguió andando hacia delante, sin apenas sentir el disparo. BANG. BANG. BANG. BANG. BANG. BANG…CLICK. CLICK. CLICK
Sam estaba atónito. Le había endosado cinco disparos y el zombi seguía en pie, y encima había vaciado el cargador. Sacó rápidamente el cargador y metió uno nuevo. La enfermera ya se había acercado lo suficiente, y levantó su rechoncho brazo junto a la tubería de plomo, y descargó con furia un golpe con la tubería. Sam lo esquivó de un salto hacia atrás, y escuchó el silbido del arma al pasar cerca de su cabeza. La tubería impactó contra la cabeza de ``Sylvia´´; Sam creía haberla matado, pero se había levantado mientras el disparaba y silenciosamente se le fue acercado, y estuvo a punto de cogerle de no ser por que Sam había saltado y había esquivado el golpe.
Ahora los sesos de Sylvia estaban esparcidos por doquier, el golpe había sido tan fuerte como para poder partirle la cabeza en dos mitades; el zombi había muerto casi al instante. Sam se echó un paso más hacia atrás.
-Ey gorda. Saluda a mi amiguita- Dijo Sam mientras levantaba su Beretta M9. Solo necesitó dos disparos. Uno, fue a parar al pecho, haciéndole compañía a los otros cinco agujeros de bala que allí tenía. El segundo fue más letal, acabó atravesándole el cerebro por la frente. La enfermera zombi cayó al suelo. Sam pudo ver como unas llaves se escapaban del único bolsillo de la blusa. Sam se quedó mirando los cadáveres que había dejado, Sylvia y Olga. Se acercó y recogió las llaves que habían salido del bolsillo de la blusa. En el llavero ponía ``llave Depósito de cadáveres´´.
-Vaya, no sé por qué pero esto me resultará útil.- Sam recogió las llaves, y también se equipó con la tubería de plomo del cadáver de ``Olga´´.
8
Eddie respiraba con dificultad. Vicktor se dio cuenta que poco a poco estaba empezando a ponerse pálido.
Vic se acercó a él.
-Ey Eddie; ¿estás bien?-
-Aghh...Joder me arde...La pierna...No la siento...-
-La mordida es profunda...Ni siquiera el torniquete que te hizo Zoey para la hemorragia. Espero que hayan conseguido la medicina esa, como era ¿hemstat? ¿hemosat?-
-¡Aghh!-Gritó Eddie mientras se sujetaba el muslo con fuerza. Un charco de sangre se formaba alrededor de él y empapaba el sofá. Sentía como el ardor del muslo le subía hasta la cadera. Se llevó la mano y se presionó; volvió a gritar de dolor.
Vic lo miraba todo extasiado, con el corazón encogido de miedo; pegado contra la pared de la salita en la que se encontraban. Vio a Eddie gritar y como finalmente después de quedarse sin aliento, caía desvanecido sobre el sofá.
-¡Eddie! ¡Eddie!- exclamó arrodillándose junto al sofá- ¡Despierta vamos!
Eddie abrió lentamente los ojos. Se le veía muy cansado y pálido. Movió su cabeza empapada en sudor y miró débilmente a Vicktor.
-Mátame...No lo soporto más...- Eddie tosió. Apenas sentía el aire entrar en sus pulmones cuando respiraba- Por tu puta madre...mátame
-¿Qué? ¡No hablarás en serio!- Le dijo Vicktor alejando el fusil del alcance de su amigo.
-Ella dijo...Que lo hicieras...
-¡Que lo hiciera si te morías!
-¡Me muero de dolor! ¡AGH!- Eddie volvió a arquearse en el sofá. Los ardores empezaron a subir. Ahora lo que le quemaba era el estómago.- ¡AGHHHH!
9
Jack Mort dejó a Sam en la tercera planta del hospital. Después de que él se metiera cautelosamente por la puerta, Jack siguió su ascenso hasta la quinta planta, aunque empezó a subir, se quedó parado un rato en las escaleras que conectaban la cuarta con la quinta planta; allí quieto, pensó en que debía de ser de su hermano, de su madre, de su padre, de su abuelo, de su casa, de su consola… Infinidad de cosas que tenía que comprobar que estuvieran en buen estado. Pensó que tal vez su padre fuera uno de los pocos resistentes que Vic había visto y no había notado en la milicia de la comisaría; tal vez siguiera vivo y pudiera verlo y ayudarlo si iba a la comisaría. Su hermano debía haber estado en el colegio durante el ataque de los no muertos…Aunque prefería no pensar en eso. Su madre… Bueno su madre dependía de muchas cosas estaría en un lado u otro.
Finalmente se dijo que irían allí cuando hubiera salvado a Eddie.
Aceleró el paso y llegó a la quinta planta. Jack contempló el pomo de la puerta doble, indeciso de si entrar o no. Levantó su mano temblorosa y cogió el pomo. Se recordó así mismo como un enfermo de parkinson intentando abrir una puerta. Finalmente la puerta se dignó a abrirse. Jack se imaginó una estancia como el rellano de Vic, con sangre y partes de cuerpos despedazados por doquier.
Cuando entró se encontró con algo bastante siniestro. Las paredes estaban pintadas de dibujos animados. Bob Esponja, Bugs Bunny, Mickey Mouse...
-Emm...Esto debe ser pediatría.- Aquellos sonrientes dibujos de las paredes le daban pánico; se sentía observado por aquellos ojos saltones. La estancia estaba adornada con esos personajes y algunas sillas ancladas al suelo, como casi todas las salas de espera de los pisos inferiores. Se fijó en que una de las sillas estaba arrancada de cuajo tirada en una esquina. Joder, se necesita fuerza para eso…
Jack dejó de darle importancia a la escena, tenía cosas importantes que hacer. Siguió hacia el pasillo que tenía más adelante.
Miró la puerta doble, dio un profundo suspiro, alzó la Desert Eagle y entró por la puerta doble.
Jack se quedó sin palabras. El pasillo estaba lleno de zombis. Enfermeras, médicos, pacientes…Había al menos 30 criaturas en aquel pasillo.
-¡Ey zombis cabrones!-Gritó haciendo que todas las criaturas miraran en su dirección; al ver sus miradas, Jack sintió una furia asesina incontrolable que se adueñaba de él- ¡Idos infierno!- Levantó su arma en dirección a las criaturas.
El primer disparo de su magnum atravesó limpiamente el pecho de lo que un día fue un paciente del hospital, sus tripas se lanzaron al aire. El retroceso del arma hizo que Jack se tambaleara un poco, pero estaba dominado por ese sentimiento que lo llevaba a descuartizar esas criaturas a disparos. El segundo disparo llegó a la cabeza de otro paciente, el calibre 50 de la magnum fue lo suficientemente potente como para volarle la cabeza al muerto viviente. Las criaturas se fueron acercando
-¡Venid aquí! ¡Tengo para todos vamos!-
El tercer disparo impactó en la delgada cintura de una de las enfermeras, haciendo que esta soltara un asqueroso líquido rojo oscuro, que sería seguramente sangre coagulada. Se arqueó hacia atrás y entonces su cintura se separó de las caderas con un terrible desgarro.
Jack disparó los cuatro disparos restantes, uno fue al techo haciendo que varios trozos de escayola cayeran del techo. Los otros tres disparos impactaron con la multitud, haciendo que se les desprendieran brazos y a algunos las entrañas. Mort empezó a recargar.
Sacó el cargador, metió el nuevo y corrió la corredera; volvió a apuntar al grupo. Jack se quedó boquiabierto. Los zombis a los que había disparado se estaban levantando como si nada de los disparos. Solo uno permaneció en el suelo; al que le voló la cabeza.
-¡Mierda!- Volvió a disparar, haciendo que un médico zombi cayera de rodillas. El retroceso era tan potente que hacía que el arma casi volara de sus manos.
Joder se están acercando, y solo me he cargado a uno…Estos cabrones son resistentes ¡Ahhhh! Jack sintió una presión en el tobillo, rápidamente miró como la enfermera que había separado en dos mitades había avanzado reptando a por él; antes de que hincara sus pútridos dientes en su carne le pegó un tiro y desparramó los sesos del muerto viviente por todo el suelo pulido.
Poco a poco estaban más cerca; Jack podía oler su espantoso olor más intensamente a cada paso que daban. Se dio la vuelta, y empezó a correr, era mejor buscar a los refuerzos.
Salió corriendo en dirección a la salita. Empujó la puerta doble, se detuvo, buscando algo con que tapiar la puerta. Entonces miró la silla que estaba tirada a un lado de la habitación, la que tenía pinta de estar arrancada. La cogió rápidamente y la puso contra la puerta, a modo de palanca, lo que le haría ganar algo de tiempo.
Salió por la puerta de la quinta planta, escuchando los golpes que los zombis le propinaban a la puerta.
Escuchó dos voces que discutían, que se aproximaban subiendo las escaleras. Una era de un tío, pero más bien joven. La otra era de mujer. Las reconoció al instante, Sam y Zoey. Jack se detuvo en las escaleras, a recuperar el aliento. Escuchaba como venían corriendo hacia arriba.
10
Zoey corrió escaleras arriba, había escuchado disparos de una Beretta, y estaba segura de que serían los disparos de Sam.
Rápidamente llegó a la tercera planta, llegó a la puerta doble y no se molestó en entrar cautelosamente, sino que cargó contra la puerta y la abrió de una patada.
Sam la miró cansado y alertado al mismo tiempo. Arrastraba una tubería de plomo en la mano izquierda y su Beretta en la derecha.
-Joder chico, te ves hecho una mierda-
-Gracias, tú también te ves espectacular- Dijo Sam irónicamente. Se guardó la Berreta en su cinto improvisado. Sacó de uno de sus bolsillos un papel arrugado, era la nota al Director General.
-¿Qué es esto?- Preguntó Zoey
-Es una notificación al Director General del hospital; al parecer toda la mierda la han metido en el almacén de la planta de abajo y estamos perdiendo el puto tiempo haciendo nada aquí…Ya hemos perdido 20 minutos.
-Tranquilo, recogemos a Jack, buscamos el hemostat en el almacén y en menos de cinco minutos estaremos con tu amigo de vuelta. No voy a dejar que se muera.
-Más te vale.
Cuando Sam se calló empezaron a escuchar disparos. De un arma potente.
-Eso… ¿Era la magnum de Jack?- Dijo Sam mirando escaleras arriba.
-Creo que sí… ¡Subamos rápido! ¡Vamos!
Zoey y Sam subieron las escaleras rápidamente. Se acercaron a la cuarta planta. Allí, sentado en uno de los escalones, estaba Jack Mort.
-¡Jack!, ¿Estás bien? Hemos escuchado disparos de tu magnum-
-Sí, en la quinta planta hay más de esos cabrones podridos. No creo que podamos hacerles frente…Son demasiados.
-Tranquilo- dijo Zoey, y se quedó pensativa, tras unos segundos dijo- Los cogeremos aquí, en la escalera, donde su número no será un problema. Revisad vuestros cargadores y esperemos en mitad de las escaleras a que vengan.
11
Ya habían recargado las armas, y ahora los tres esperaban listos a que viniera la oleada de muertos vivientes. Los golpes sonaban a través de la puerta que separaba la quinta planta de las escaleras. Por separado, Jack no podría con todos aquellos muertos vivientes, Sam tampoco; Juntos tal vez tendrían una oportunidad…Pero aun así dudaban de ellos. Era Zoey, la que les daba la confianza para poder enfrentarse a los zombis.
-¿Creéis qué…- Sam dejó inacabada su frase. Un sonoro ruido de madera crujiendo salvajemente indicaba que los zombis habían destruido la puerta y que ahora se encaminaban a donde ellos se encontraban.
El primer zombi que se asomó al pasillo era un médico; en su día podría haber sido un amable anciano de ojos azules, pero ahora no era más que un cadáver que quería comerse sus cerebros, detrás de él empezaron a entrar más de esas criaturas.
-¡Disparad! ¡Vamos!- Gritó Zoey.
Los tres empezaron a disparar, Jack disparaba intermitentemente con su magnum, esos potentes disparos desmembraban a las criaturas que tenía por delante; Sam, solo lograba atinarle el cuerpo a las criaturas que bajaban. Eran lentas, pero numerosas.
Zoey puso su M4 en modo de ráfaga y cada vez que apuntaba a un zombi a la cabeza, esta acababa con un agujero endemoniadamente grande en su cráneo. Se cargó a Ojos azules, y a los tres que venían detrás, y los cuerpos cayeron escaleras abajo. Las criaturas que venían de atrás también cayeron victimas de sus ráfagas.
-¡Bullseye!- Gritó Sam al darle a uno entre ceja y ceja
Jack atinó a la pierna de un paciente, le dio justo en la rodilla de apoyo, haciendo que el muerto perdiera el equilibrio y cayera escaleras abajo. El zombi al caer pudo esquivar una ráfaga de Zoey, esta al verlo caer creyó que sus disparos lo habían matado. Jack siguió disparando pero no pudo darle a tiempo, el zombi rodó y llegó hasta Sam, este le puso un pie encima de la cabeza, el zombi no podía moverse.
-Hasta aquí has llegado- dijo mientras levantaba la tubería de plomo que le había quitado a la enfermera zombi hacía unos minutos, y lo dejó caer con toda su fuerza sobre la criatura. La bestia cayó muerta, con la cabeza hecha pedazos.
Jack pegó el último disparo de su Desert Eagle, con tan mala suerte que le dio a uno de los fluorescentes del techo. La alargada bombilla cayó sobre una de las criaturas, que hizo que perdiera el equilibrio y se abalanzara escaleras abajo, con tan mala suerte que se llevó a Zoey por delante. Cayeron en el rellano en forma de L que conectaba aquellas escaleras con las del 4º piso. Zoey se golpeó la cabeza con una pared, lo que hizo que se le abriera una brecha en la cabeza y la dejara medio muerta. El zombi se acercó a la soldado, y cuando le iba a hundir sus dientes, Sam le partió la cabeza con la tubería de plomo. El chico miró alarmado el estado de Zoey.
-¡Jack! ¡Zoey está inconsciente! ¡Vámonos de aquí!
-¿¡Qué!? ¡¡Mierda!!- Jack que acababa de recargar su arma, saltó los escalones que le quedaban hasta el rellano en el que estaban Sam y Zoey y la miró.
-¡Cúbreme Jack!- Sam levantó con un solo brazo a Zoey, mientras que en el otro sujetaba la tubería. – ¡Vamos a la cuarta planta, es nuestra única oportunidad!
Un zombi llegó hasta ellos, pero Jack consiguió volarle la cabeza con su magnum.
Los tres bajaron como pudieron las escaleras, los zombis eran más agiles de lo que ellos creían y al final les llegaron a pisar los talones, pero llegaron a la puerta doble de la cuarta planta. Sam dejó a Zoey en una esquina mientras Jack disparaba contra los zombis que bajaban. Sammy cogió el pomo de la puerta, pero este no giró.
-¡Qué cojones! ¡No nos dará tiempo a bajar otro piso nos cogerán! ¡Vamos ábrete!- Sam empezó a pegar patadas a la puerta, esta se movía pero no caía
-¡Sam abre la puta puerta!- gritó Jack, que ya no podía contener más a los zombis.
Sam estaba al borde de la desesperación, la puerta no acababa de ceder y ya tenía los zombis a sus espaldas… De un momento a otro sentiría un jalón y entonces todo terminaría de una forma terriblemente lenta. La puerta se abrió de repente.
-¡Vamos entrad!- Les gritó una chica morena con gafas. Sam entró rápidamente, Jack tuvo que coger a Zoey, y notó como una mano fría le agarraba por la chaqueta, pero pudo zafarse a tiempo. Se metió con Zoey a tiempo en la salita de la cuarta planta. Los zombis ya habían llegado y estaban empezando a entrar en la habitación.
Jack recargó su magnum de nuevo, este cargador era el último.
Sam tiró la tubería de plomo al suelo, que rápidamente cogió la chica de las gafas. Recargó su Beretta, le quedaban dos cargadores de la 9 milímetros a lo sumo.
Los zombis llegaron en oleada a la 4º planta.
Si Zoey no despertaba…Estarían perdidos.
sábado, 18 de septiembre de 2010
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