sábado, 26 de junio de 2010
NOTA
saludos y paciencia!
domingo, 13 de junio de 2010
1
Vicktor Vega llegó a la calle de la comisaría.
Era una calle bastante ancha, llena de tiendas de todo tipo, de ropa, de armas, de comida rápida...Incluso un videoclub. Pero ahora, ese sitio de ocio que debería estar abarrotado de gente, se había convertido en un campo de batalla.
Los policías y los antidisturbios disparaban a todo ser putrefacto que se les acercaban.
Vic fue corriendo hacia las barricadas. Los policías le apuntaron e hicieron un amago de disparar, pero se dieron cuenta de que era una persona normal y corriente. Trepó sobre el capó de uno de los furgones policiales que hacían de barrera y entró en la comisaría.
Dentro, todo era caos, la gente de la ciudad se le había ocurrido entrar allí para guarecerse de las criaturas del exterior.
Apenas quedaban policías, los pocos que quedaban acarreaban material de un lugar a otro, la gente se apiñaban en grupos y los heridos estaban siendo atendidos por los pocos enfermeros que cometieron la prudencia de bajar de sus ambulancias e ir a refugiarse a la comisaría.
Vic prestó mas atención a otro grupo, que se formó en el vestíbulo, en el había hombres y mujeres de entre 20 y 50 años, todos armados y prestando atención a otro tipo de policía, era un T-ZERO (¿Fuerzas Especiales eh? Pensó Vic) y otros tres policías.
Estaban repartiendo armas a la gente que pudiera manejarlas. Vic se acercó a la cola de personas.
-¡Todo aquel que sepa usar un arma que se acerque aquí a recibir una!- dijo a gritos por megáfono uno de los policías.
-¡Estamos formando un grupo armado para defender la ciudad del ataque bioterroristas!- dijo otro, mientras entregaba una Ruger con municiones del 45 a una mujer de unos 40 años
Tras unos minutos le tocó el turno a Vic.
-Eres muy joven, ¿sabes usar algún arma, hijo?- Le preguntó el que repartía las armas, era bastante gordo y usaba gafas, Vic recordó a Joseph Avery, su profesor de matemáticas
-No
-¡Entonces largo de aquí!- Le espetó el obeso policía.
-No, necesito las armas.- los ojos de Vic brillaban - Mis amigos y yo necesitamos protección. Necesitamos ayuda.
-Maldito crío, no le voy a dar un arma a un suicida en potencia solo por que la quieras. ¡Vete de la cola!- si en ese momento hubiera alguien detrás de Vic, seguro que lo habría apartado de un empujón, pero no había nadie. Era una señal. Debía serlo
-¡Mira gordo de mierda no pienso marcharme sin las armas! – le dijo levantando la voz, sonaba autoritaria y decidida, no tenía miedo
El policía gordo, levantó la mano. Vic esperaba llevarse un buen derechazo. Pero alguien sujetó el brazo del policía.
Era el T-ZERO. Tenía sujetado el brazo del policía, y lo retorció hasta que el gordo soltó un alarido y se le cayeron las gafas.
-Jim, no deberías pegarle a un pobre chaval- Le dijo.
Tenía una voz seca, de fumador seguramente. Y unos ojos azul intenso. Lo que parecía increíble era esa vivacidad que expresaban, el tipo aparentaba unos cincuenta años, aunque seguro tenía más. Sus ojos... Transmitían miedo y seguridad a partes iguales.
Soltó a ``Jim ´´, que se retorció en el suelo.
-Cómo te llamas chico- eso debería haber sido una pregunta, pero lo que era, era una orden.
-Vicktor Vega. Señor.
-Genial Vicktor. Te he escuchado, no sabes manejar una puta arma y aún así quieres disparar. ¿Por qué si puedes dejar que otros disparen por ti?
-Por que necesito las armas, necesito armas por que mis amigos necesitan ayuda- Su voz ahora reflejaba súplica, el tono del tipo de los ojos azules lo había atemorizado y había minado su decisión
-¿No crees que tus amigos ahora pueden estar muertos o pueden haberte dejado tirado?
-No. Son mis amigos, los conozco y no son así. Necesito las armas
Una sonrisa se formó en sus labios, y miró con aquellos ojos intensos a Vic Vega.
-Sabes, voy a dártelas; no se por qué, tal vez estoy loco pero algo me dice que debo darte estas armas, puede que después lo lamente pero algo me dice que debo dártelas. Jim, dale algunas armas a este chico.
Vicktor miró como el obeso policía metía dentro las armas que encontraba; un revólver, un rifle, algunas pistolas, y también echó todos los cartuchos y balas que pudo. Al fin y al cabo, había munición de sobra.
Vic estaba por irse pero Ojos Azules lo detuvo
-Oye chico, cuando podáis salid de la ciudad. No es segura. Id a St. Michael, a las afueras de la ciudad; allí hay montado un operativo de la BSAA que se asegurará de sacaros de aquí.
-Lo haremos, señor
-Me llamo Nick, Nick Mason- Hubo un instante de silencio y el duro rostro de Nick reflejó otra sonrisa, pero no de felicidad, sino de nostalgia- Procura salvarles, Vicktor. Procura salvarles.- Dijo esto, y entonces unos gritos sonaron desde la entrada.
Todos miraron en esa dirección. Un policía, con escudo antidisturbios y una pistola de 9 milímetros aún con el cañón humeante entró.
-Señor, hemos perdido a tres hombres y una nueva especie de criatura ha venido. No sabemos que es… es, es…No se como describirlo- El tipo entró hasta ponerse al nivel en donde se encontraban Vicktor y Nick- ¡Necesitamos refuerzos ya!- Nick Mason sacó su pistola de la funda. Vic Vega no sabía mucho de armas, pero supo de inmediato que aquello era de gran calibre, un 45 por lo menos.
-Vayamos ahí fuera y matemos a un par de hijos de puta- dijo mientras volvía a recuperar su rostro serio (durante unos segundos pareció Clint Eastwood en una de esas pelis del Oeste que solían echar en el canal Majestic) -pide refuerzos- le dijo al policía que había entrado momentos antes.
Unos minutos después, Nick, Vic y los milicianos salieron al exterior. Todo aquello era un caos, una carnicería como la que había en el rellano del bloque de Vic.
Los policías y la gente armada ocuparon posiciones, y Mason preparó su arma.
-Chico-dijo señalando a Vic- Sal de aquí. Salva a tus amigos.
Vic no lo pensó dos veces. Se hizo hueco entre los furgones-barrera y fue corriendo por las calles. Apenas había corrido 20 metros cuando los tiros y los gritos comenzaron. Vic sabía que volvería a encontrarse con aquel tipo, llamado Nick Mason. Estaba seguro de ello.
2
Jack Mort anduvo por el centro. Esquivaba los zombis como podía, no eran muy rápidos, pero los había en gran cantidad.
Corría por todas las plazas y calles de lo que era el centro de la ciudad, todas las tiendas, todas las personas… Todo estaba muerto o en llamas. Los zombis seguían persiguiéndole, y se le estaba agotando el aliento.
En ese momento pensó en la mala idea que había sido haber ido a la zona más poblada de la ciudad durante la hecatombe zombi.
Los zombies eran cada vez más numerosos, y las calles eran cada vez más estrechas, y él no era muy deportista, que demonios ¡si hasta los zombis podrían alcanzarle en cualquier momento!
Miró hacia y había dos direcciones, izquierda y derecha. Escogió la izquierda, y ese camino se bifurcó en otros dos y escogió el camino de la derecha esta vez, estando cada vez mas alejado de la plaga (Virus-T decía el ordenador ¿verdad?)
Paró en seco. Solo silencio, y su pesada respiración. Sentía en su pecho una punzada de dolor muy intenso. Nunca había corrido tanto en su vida. Fue entonces cuando escuchó unos pasos. Unos pasos silenciosos, de animal…
Venían de un callejón. Su instinto le decía que debía huir, pero un sentimiento aún más fuerte, que no era la curiosidad le invadió. No sabía que era, tal vez el destino…No lo sabía y aún así se metió en el callejón.
Lo primero que vio le hizo trizas el valor, y el miedo se volvió a apoderar del chico. En el callejón había tres perros…Solo que no eran perros, sino bestias del infierno, dóbermans demoníacos.
Los tres lo miraron, su piel estaba totalmente desgarrada…había sido devorados por sus dueños y ahora transportaban el mismo virus que había transformado a sus amos en zombis.
Jack Mort dio unos pasos hacia atrás, se dio la vuelta y salió corriendo como alma que llevaba el diablo. Los tres perros zombis fueron en pos de él.
Jack cogió una cuesta calle abajo, sentía el aliento de uno de los perros en el tobillo. Estaban a punto de alcanzarle, dentro de poco sentiría la presa de las mandíbulas del animal y en breve su vida acabaría pero...
-¡AL SUELO!- El grito vino acompañado de tres ráfagas de disparos que volaron sobre la cabeza de Jack, incluso una bala le rozó la oreja derecha.
Jack cayó al suelo, que estaba húmedo y resbaladizo debido a la lluvia. El dolor del pecho se había intensificado de sobremanera, y su respiración era muy pesada y muy rápida, el aire que llegaba a sus pulmones no era suficiente para quitarle la sensación de asfixia.
Levantó la cabeza y vio a quién había disparado a sus perseguidores.
Era una mujer, el pelo castaño caía suelto sobre sus hombros. Tenía el cuerpo esbelto, y el uniforme militar realzaba su figura. Una insignia de la BSAA estaba cosida en el hombro izquierdo; sujetaba con ambas manos un fusil de asalto M4-A1.
-¿Quién eres tú?- Preguntó Jack Mort, impresionado con la mujer
-Me llamo Zoey. Soy una agente de la BSAA- dijo mientras sacaba un cigarrillo Winston y empezaba a fumárselo.
-Bueno, pues yo me llamo Jack, Jack Mort. ¿Sabes alguna forma de escapar de la ciudad?
Zoey terminó de fumarse su Winston y miró de reojo a Jack.
-Hay una base temporal de la BSAA en la colonia St. Michael, allí tenemos unos pocos soldados y un helicóptero pesado para transportar a los heridos, deberíamos ir hacia allí y...
Un intenso rugido interrumpió a Zoey, que abrió los ojos llenos de sorpresa y…Terror.
-Reconozco ese gruñido, ¡Es un Némesis! ¡Vámonos de aquí ya!
La mujer agarró del brazo a Jack Mort y tiró de él hasta casi arrancárselo, y salieron corriendo calle abajo.
Jack entonces lo escuchó, miró hacia atrás y entonces supo por que la mujer tenía tanto miedo. Una inmensa bestia, corría tras ellos. Era como el Mr. X, pero muy diferente.. y aún más aterrador y poderoso.
La cara completamente sin labios, mostraba unos dientes puntiagudos, carecía de nariz y no tenía ojo derecho, unas grapas habían pegado la piel del párpado con el rostro para ocultarlo, aún así, su ojo izquierdo los estaba mirando, y los miraba con una furia asesina.
La bestia se aproximaba a ellos a una increíble velocidad. Jack sintió como sus enormes dedos tocaron su chaqueta, pero hecho su cuerpo hacia delante y consiguió zafarse. Zoey saco su pistola de la funda sin dejar de correr, era una pistola de gran tamaño Una Desert Eagle pensó Jack al ver la enorme pistola.
Zoey disparó tres veces a la cara del Némesis. Este se paró en seco mientras se agarraba la cara de dolor.
La soldado le tiró del brazo y lo llevó por una calle secundaria. Ella se paró en seco y miró hacia atrás, soltó el brazo de Jack, que se quejó dolorido de la presión que había ejercido la chica.
- El Némesis sigue acechando, pero creo que lo hemos despistado. No hagas ningún ruido…
Una mano apresó el tobillo izquierdo de Jack Mort. Este lanzó un grito de espanto al ver a un zombi que abría su boca dejando al descubierto sus podridos dientes para arrancarle un trozo de tobillo…de no ser por un rápido disparo de la mujer. Los sesos del zombi se esparcieron por toda la acera dejando lleno de sesos pútridos a Jack. Un sonoro rugido sonó desde la calle contigua.
-¡Mierda el Némesis!- Zoey se acercó a la puerta más cercana y disparó a la cerradura. La puerta daba a unas escaleras que subían hacia arriba. Zoey volvió a agarrar el brazo de Morty, y lo guió escaleras arriba. Al subir dos pisos de los siete del edificio, Jack escuchó como un golpe destrozaba la entrada. Era el Némesis, había destruido la entrada de un solo golpe y ahora subía las escaleras tras de ellos; así que aceleraron el paso.
En el quinto piso Mort se volvió, y vio la rápida ascensión del Némesis, que ya solo se encontraba a un piso de distancia, sintió que un brazo tiraba de él, se dio la vuelta y vio como un zombi intentaba atraerlo a sus fauces. Jack le dio una patada y salió corriendo, escaleras arriba. En el sexto piso, perdió de vista a Zoey, que se adelantó a él, y también escuchó un rugido de rabia, un intenso golpe y el sonido de huesos y carne cuando son machacados. El zombi había tenido la genial idea de cruzarse en el camino del Némesis.
Jack subió por fin al último piso, Zoey había forzado rápidamente la cerradura con una ganzúa y había salido a la terraza exterior. Entonces vio como ella cogía un poco de carrerilla, y saltaba al edificio contiguo.
-¡Salta vamos!- gritó Zoey
-¿Estás loca? ¡Son casi dos metros!- Gritó Jack Mort.
Entonces escuchó de nuevo un golpe y otro rugido aterrador. El Némesis llegó a la terraza y se lanzó corriendo a por él.
Jack gritó de pánico y se arriesgó a saltar.
Llegó al edificio contiguo y Zoey también corrió hacia el siguiente. Ella tenía más velocidad y saltó algunos segundos antes que Morty. Cuando fue a saltar, el Némesis le dio un manotazo y lo lanzó a la esquina de el tejado. Némesis se giró hacia él.
No sabía por que, pero Jack Mort supo que el Némesis solo iría tras él para matarlo.
Se acercó a Jack, sacando un tentáculo de su brazo izquierdo, este se revolvía en el brazo de su dueño, mientras un espeso líquido marrón, de una consistencia parecida a la saliva lo cubría.
La bestia levantó a Jack Mort con el brazo derecho, sujetándolo fuertemente por el cuello. Puso rígido el tentáculo del brazo izquierdo, listo para atravesar la cabeza del chico. Jack se puso morado, el aire no le llegaba a los pulmones, sentía que sus ojos se le salían de sus orbitas y entonces…Un certero disparo le dio al Némesis en la nuca. Este soltó a Jack y se revolvió furioso. Zoey había saltado hacia esa terraza de nuevo y ahora apuntaba al Némesis con su fusil de asalto. El Némesis se abalanzó sobre ella, pero ella rodó por el suelo esquivándolo, y le dio una nueva ráfaga de disparos, no le hacían ningún daño, aún así había que abatir a la bestia.
Jack Mort se acercó a Zoey, y de un rápido movimiento le arrebató la pistola Desert Eagle. Ambos se miraron y asintieron.
El Némesis se giró y miró directamente a los humanos
-Muy bien chico, tengo un lanzagranadas en mi mochila, encárgate de distraer al Némesis mientras lo cargo, ¿Crees que puedes hacerlo?
-Je, como se nota que no me conoces- Dijo Morty con voz de autosuficiencia, aunque realmente estaba aterrado de la bestia y no sabía como iba a enfrentar al Némesis con solo una pistola. Pero una pistola del calibre 50, lo que significa que quién tiene las de ganar soy yo jeje se dijo sonriendo
Jack disparó al Némesis, el disparo alcanzó al Némesis en el brazo derecho. Zoey se apartó de en medio y el Némesis se lanzó a despedazar a Morty.
Pese a que Mort disparó por segunda vez, el Némesis lo mandó hacia el otro lado de la terraza de un manotazo, y lo dejó desorientado durante unos segundos
¡No sueltes la pistola! ¡No sueltes la pistola! ¡No sueltes la pistola! Se gritaba Jack Mort mentalmente, oía los pasos del Némesis detrás de él, se giró sobre si mismo y apuntó a la masa que se le acercaba. Este volvió a sacar su tentáculo, esta vez Jack sabía que no sobreviviría, que moriría mientras sentía como ese tentáculo se revolvía en su cerebro y…
Una inmensa explosión sacudió al Némesis, que se tambaleó hasta el borde del tejado. Se volvió y miró como Zoey le apuntaba con un lanzagranadas en las manos.
-¡Al infierno cabrón!-Gritó la mujer.
La segunda granada que salió del cañón del lanzagranadas, impactó sobre el pecho del Némesis, y lo lanzó del edificio.
Un increíble estruendo se escuchó cuando el Némesis impactó sobre el suelo, aunque el sonido llegó como amortiguado, junto al sonido del agua chapoteando…
Jack Mort se asomó por el borde y vio al Némesis tirado en el suelo. Aunque había parado de llover hacía una hora, el suelo de la calle seguía anegado por el agua. Si yo bajase allí abajo seguro que me llega por los tobillos pensó Jack Mort.
-No creas que está muerto-dijo Zoey- sigue vivo y estará detrás de nosotros en unos minutos. Bajemos de aquí.
Jack la siguió, estaba realmente cansado y hecho polvo, pero aún así, solo estando al lado de aquella mujer un nuevo sentimiento le hacía sacar fuerzas de flaqueza para seguir adelante.
El se quedó quieto unos instantes más ahí arriba, mirando como Zoey rearmaba el lanzagranadas y lo metía dentro de su pequeña mochila.
La esperó, ella cogió su fusil y le cambió el cargador. Le arrebató a Jack la pistola y le cambió el cargador, y devolvió la pistola a su funda. Jack Mort hizo ademán de replicarle, pero Zoey lo miró con una mirada fulminante.
Ambos se dirigieron hacia la puerta que daba a las escaleras para bajar de aquel edificio, Jack puso la mano en el pomo, la abrió y dejó pasar primero a Zoey. Jack decidió llevarla a donde estaban sus amigos, ella les sería de utilidad para saber que hacer ahora.
3
Eddie Dean caminaba solo, desganado, a paso pesimista y con el ánimo por los suelos, a decir verdad. La ciudad estaba por completo destruida, los pocos supervivientes que quedaban se alejaban corriendo al verle de lejos. También había muchos zombis, aunque la mayoría estaban ocupados en devorar los cuerpos de sus víctimas, y pocos eran los que intentaban ir detrás de él, lo único que tenía que hacer era apretar el paso para dejarlos atrás.
Eddie seguía avanzando por la desolada ciudad, de vez en cuando un disparo sonaba, y en ocasiones el disparo era seguido de gritos de horror.
Eddie se encontraba muy lejos aún del lugar al que deseaba ir. Tenía que pasar al lado del colegio Johnny B. Goode, seguir la rotonda hacia delante y bajar a la fuente Milenium. Después, cogería a mano izquierda y subiría la gran cuesta que le separaba de su destino, el supermercado.
Eddie se paró en seco. Había escuchado algún ruido, no podía ser de la lluvia, pues había escampado hacía algo menos de diez minutos, sonaba como un chapoteo, pero no había rastro de alguna charca con la suficiente profundidad como para hacer ese sonido. El ruido seguía, venía de su espalda. Era un continuo CHACK CHACK CHACK . Era un sonido que se escuchaba húmedo, aunque también como si se afilara un cuchillo con un afilador. El sonido seguía acercándose. Eddie se dio la vuelta. Nadie estaba detrás de él. Se rió ante su propio miedo, y volvió a darse la vuelta.
Entonces algo pasó a una inmensa velocidad por al lado de su cara, rozándosela. Giró sobre sus pies y miró a la criatura que le había atacado. Era una bestia deforme, aunque con un aspecto que algún día fue humano. No tenía piel, solo todos los músculos al aire, incluyendo el cerebro, no poseía ojos, y tenía unos afilados dientes de unos 5 cm. Sus brazos delanteros se eran inmensamente enormes, como los de un culturista y acababan formando grandes garras.
Eddie hizo el amago de salir corriendo, pero la criatura intuyó lo que haría y le sacó su lengua, que era una especie de lengua-látigo de unos 2 metros de largo. Le pasó rozando el hombro, pero Eddie sabía que aquello podría ensartarlo como a un pavo de navidad si no tenía cuidado, la criatura siseó y se lanzó de un salto sobre Eddie Dean.
Con las garras delanteras sujetó sus brazos, y con las traseras le inmovilizó las piernas. La bestia abrió las fauces; Eddie no tenía escapatoria, cerró los ojos y esperó al temible mordisco de la criatura…
El sonido del claxon de un coche hizo que Eddie moviera su cabeza sobre si mismo, vio como la criatura que iba a matarlo encaraba a la parte delantera de una furgoneta, que pasó sobre Eddie chocando contra la criatura. Eddie sintió que los neumáticos estuvieron a punto de aplastarle los dedos, aunque agradecía que la furgoneta le hubiera quitado de encima a la bestia, que ahora se encontraba inmóvil en el suelo ante él.
La furgoneta se paró, y el conductor saludó con una sonrisa en los labios:
-Ey Eddie, ¿que de tiempo no?
-¡Sam! ¿Eres tú o eres un sueño?
-Jaja, soy yo y soy el sueño de todas las mujeres- Era Sam Jackson, uno de los mejores amigos de Eddie, que hacía tiempo que no se presentaba en el instituto. Al parecer, en el tiempo que no había estado con ellos había aprendido a conducir.- ¿Te llevo?
-Claro joder, me has venido de puta madre jajaja - le respondió Eddie, que al ver a una cara conocida se animaba un poco.
4
El viaje se le hizo a Eddie bastante corto. Recorrieron a bastante velocidad el trecho que los separaba del centro comercial, pasando por los restos de la ciudad. Entre ellos, la fuente Milenium, la cual antes se erguía como una torre; pero ahora estaba derrumbada, rezumando agua descontroladamente.
Si sigue así- pensó Eddie- Esto se inundará y habrá que pasar nadando.
La idea de pasar nadando por ahí le hizo sacar una sonrisa, pese a lo triste y melancólica que se veía ahora la ciudad. Tras unos minutos habían llegado al centro comercial
Dejaron la furgoneta en la entrada, y se internaron adentro, pudieron ver de nuevo cadáveres por doquier, y podían escuchar los gemidos de los zombis, pero aún así avanzaron con el corazón encogido en un puño, con un pulso frío en vez de latidos normales.
Un zombi se levantó del mármol del suelo, y los miró con los ojos vacíos de muerto que tanto los caracterizaban, Eddie y Sam esquivaron a la carrera al zombi, y continuaron hacia delante, saltando por encima de los restos de algún pobre diablo que no alcanzó a escapar de los zombis…o algo peor se dijo mentalmente Eddie mientras recordaba a la criatura que se encontró de camino.
Al internarse en el centro comercial, lo primero que les invadió fue la horrible musica de espera típica en un supermercado. Cogieron un carro de la compra que estaba tirado en el suelo.
-Jajaja, ¿Eddie tienes dinero?
-Je, bueno no creo que les importe mucho que cojamos ``prestadas ´´ algunas cosas.
Eddie cogió el carrito y empezó a buscar comida…Cogió unas hamburguesas y las metió dentro, también copio latas de conserva, varias botellas de agua…
-Emm… ¿Eddie, no está demasiado tranquilo esto? –Preguntó Sam mientras vigilaba que no atacaran por la espalda a Eddie
-Ahora que lo dices…Afuera había un montón de zombis pero aquí adentro en cambio todo está silencioso… -Eddie se puso tenso, todo era silencio y había mucha sangre por todos lados, pero no había sonidos extraños ni tampoco había cadáveres ni nada por el estilo…
-Vámonos, esto me da muy mal presentimiento…- dijo Eddie mientras cogía el carrito y salían disparados del lugar. Pasaron por muchos pasillos el supermercado, algunos estaban llenos de sangre, incluso de restos de personas, carritos y comida y productos tirados por doquier.
Pasaron por la caja registradora a toda velocidad, iban a salir pitando por las puertas de cristal del supermercado cuando Eddie giró la cabeza, y vio a una figura corriendo.
-¡Espera Sammy!- Gritó Eddie, se paró en seco y soltó el carrito que casi da un vuelco, de no ser por la rápida intervención de Sam.
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Falta algo?!- le preguntó Sam muy alterado.
-He visto a alguien corriendo. Estoy seguro.
-Eh Eddie, en todas las películas de miedo cada vez que aparece la persona misteriosa instantes después suele suceder algo horripilante. ¿Qué tal si le hacemos caso a ese pequeño consejo, eh?
Eddie permaneció de pie unos segundos, pensando en lo que haría.
-Eddie, vámonos de aquí tengo un mal presentimiento…
-Sammy, vete si quieres y deja las cosas del carrito en el coche; quiero averiguar quién era esa persona.
Eddie volvió a entrar en el supermercado a paso rápido, mirando en todas direcciones, intentando seguir la pista de aquella persona. No había ni rastro, empezó a gritar, preguntando aquello de si había alguien por allí, pero como en las películas, el silencio se mantenía. Eddie se iba a dar la vuelta cuando una mano tocó su hombro.
Eddie pegó un salto hacia delante, se dio rápidamente la vuelta, listo para encarar lo que fuera que lo había tocado… Era Sam
-Joder Sammy, menudo susto que me has pegado
-Je, tranquilízate miedoso. Creo que he visto a alguien metiéndose en el almacén.
Eddie siguió a Sam, que lo guió al almacén. Atravesaron el umbral del almacén, que estaba hecho de tiras de plástico duro, pero el almacén estaba incluso más muerto que el supermercado. Había cajas tiradas por todos lados y estanterías en el suelo con todo lo que contenían desparramado por el suelo; otra estantería estaba apoyada contra la pared, Eddie empezó a andar lentamente hacia allí, había algo extraño…Dos cajas que parecía que hacían de barricada y una manta que cubría la parte inferior de la estantería… Eddie seguía caminando lentamente, y entonces una parte de la estantería se retiró desde dentro. Eddie se quedó quieto, y alguien se asomó por el hueco. Se miraron durante un instante, y el tipo del hueco sacó algo. Una pistola de clavos.
Eddie escuchó el sonido hueco que hacía la pistola.
Sam vio de repente como Eddie Dean caía al suelo fulminado.
-¡¡¡Eddie!!!- Gritó Sam corriendo hacia el cuerpo de su amigo.
Eddie se estaba retorciendo en el suelo, había recibido el impacto en el brazo derecho, a través de su chaqueta marrón empezaba a rezumar sangre.
-¡¿Eddie estás bien?! ¡¿Estás bien Eddie?!
-¡Si si joder pero deja de zarandearme! – Sam paró de zarandearlo – Aghh…Mi brazo… Joder me han hecho polvo el brazo…
Empezaron a escuchar una especie de griterío que provenía de la estantería caída. Cuando el que había disparado a Eddie saliera de su escondite, se iba a tragar el clavo…
-¡Lo siento! – gritó una chica que salía saltando por encima de las cajas que hacían de barricada – Creí que eras uno de ellos…- Eddie se quedó mirándola, ella era quién le había disparado. La chica se llevó las manos a la boca al ver donde había ensartado el clavo.
-Marie te dije que no eran zombis - dijo otra chica que también había salido de debajo de la estantería.
-Pero es que… se quedó quieto mirándome y…Andaba tan lento que…Pensé que…
-Tranquila…Agghh… Fue culpa mía por haber ido así…Tenía que haber preguntado primero…- Le dijo Eddie, mientras se agarraba el brazo.
-Eddie, creo que en vez de disculparte deberías curarte eso. Es peligroso dejarte ahí ese clavo.-Dijo Sam, ahora que se había tranquilizado; mientras miraba la herida de Eddie.
-Si, debería de quitármelo con cuidad…AGHHHHH- Gritó Eddie cuando Sam cogió el clavo entre el índice y el pulgar y se lo extrajo de un tirón. Sam le tapó la boca a Eddie para que no se acordara de su familia.
Las dos chicas miraban atónitas lo que acababa de hacer Sam.
-Bueno, así es más rápido ¿no?- dijo Sam sonriendo
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Bueno, capítulo dedicado a Grecia, donde por fin ella hace su debut.
comentad si os gustó! (en el próximo prometo más accion XD)
sábado, 5 de junio de 2010
1
Jack, que sabía manejar ordenadores, se hizo cargo del teclado.
Fue a la carpeta de ``Mis Documentos ´´ y allí buscó la carpeta vacía. Eddie se preguntó por que una carpeta tan importante estaba a plena vista, pero no le dio demasiadas vueltas.
Tras poner la contraseña, la pantalla se volvió completamente negra y aparecieron unas letras verdes que rezaban (A Vic le hizo cierta gracia pensar en ese comentario en el aula de religión):
-Bien venido al sistema de almacenamiento central de información, usuario 38247 Michael Rodgers.
Los chicos estuvieron un rato sin hacer nada, pero no pasaba nada; una barra verde parpadeaba en la esquina superior izquierda de la pantalla del ordenador, justo por debajo del nombre del usuario. A Vicktor se le pasó una idea por la cabeza, y la puso en práctica. Escribió con el teclado:
-¿Información de qué?
El sistema no tardó mucho en responder
-Información sobre la compañía farmacéutica Umbrella y sus proyectos de armas biológicas y virales.
Los tres se quedaron boquiabiertos, habían escuchado historias sobre Umbrella y sus experimentos, pero jamás creyeron que fueran posibles
-Morty, Pregúntale que fue lo que atacó a Mike en el auditorio
Y Jack lo escribió.
Apareció escrito en letras mayúsculas ``ACTUALIZACIÓN DE INFORMACIÓN ´´, y apenas un minuto después, transmitió lo que sabía:
-Hace una hora se transmitió la orden de poner en funcionamiento el programa Némesis. El arma biológica que atacó el instituto Juniper Hill, corresponde a la serie T-002. El nombre en clave que se le transmitió es ``Mr. X ´´. No se le conocen puntos débiles, solo es capaz de hacer lo que se le ordena, gracias al chip de control que tiene implantado en el cerebro.
Ante esta última aseveración, Eddie dedujo algo importante:
-Esa cosa, el Mr. X, mató a Mike por que se lo habían ordenado
-Tienes razón- dijo Vic Vega-pero a mi me intriga otra cosa.
Y escribió en la pantalla:
-¿Qué es el programa Némesis?
Y la máquina respondió:
-Es la liberación de armas biológicas experimentales en zonas infectadas con el virus-T.
Eddie se pregunto que seria ese virus. Lo escribió:
-Un virus creado a partir de los virus Progenitor y Ébola, por el ilustre científico J. Marcus. Tiene la capacidad de reanimar las mitocondrias de la célula animal y vegetal muertas y hacer que vuelvan a funcionar. En caso de vida inteligente, no devuelve todas las capacidades motoras del cerebro. Los cuerpos reanimados solo se guían por instintos básicos, como alimentarse. El uso de T-virus en exceso produce mutación al alterar el ADN del huésped.
-¡Ja!, genial mutantes y zombis en la ciudad- repuso en tono sarcástico Eddie Dean, aunque fue ignorado por sus amigos.
De repente, se escucharon unos pasos por el pasillo. Por la puerta entraron dos alumnos. Eran Chris Blonde y Mark Strahm. Este último estaba completamente pálido, tenía una herida en el cuello.
Un mordisco se dijo mentalmente Eddie
-¡Mierda, los pasillos están llenos de zombis!-Gritó Chris al entrar en el aula con Mark apoyado en uno de sus hombros- Ayudadme, ¡Se está muriendo!
Eddie, miraba atónito como se estaba muriendo aquel alumno, veía como Vic intentaba parar la hemorragia del cuello con su propia mano. Se moriría por que no tenían con que salvarlo; a menos que…
Eddie, se dedico a rebuscar por todos lados algo que le sirviera. Y entonces encontró la maleta del difunto (si no era ya un zombie) Mike Rodgers y empezó a rebuscar en ella.
Dentro encontró una cartera, un paquete de cigarrillos y un montón de disqueteras llenas de CD´s. Le dio la vuelta de dentro hacia fuera, tirando todo el contenido y empezó a rebuscar.
¡Tiene que haber algo joder! Se gritaba mentalmente Eddie, hasta que de repente, su mano izquierda tocó el fondo de la maleta… Volvió a darle, esta vez con los nudillos; sonaba hueco… Eddie empezó a rebuscar por las rendijas del fondo y tocó un resorte. El falso fondo saltó hacia arriba, Eddie lo quitó con violencia, un vaho de frío se escapaba del verdadero fondo, y encontró una jeringa, el tubo era de largo unos 20 cm y la aguja mediría unos 10 cm, puesto en letras mayúsculas en una pegatina un poco desgastada ponía: ``Virus-G ´´.
Si no hubiera tanta tensión en el aire, Eddie se hubiera pensado dos veces lo que estaba a punto de hacer. Pero no había tiempo para pensar.
Le inyectó a Mark el virus-G.
Y Mark se desmayó.
2
-Tío, ¿Qué has hecho?-Preguntó Chris, que estaba considerablemente aterrorizado, no solo por los zombis o por que su amigo hubiera estado a punto de morirse. También lo estaba por que Mark Strahm acababa de parar de sangrar. Y sus heridas se estaban curando, cerrándose solas a una velocidad sobrenatural.
En ese instante Mark abrió los ojos. Eran unos temibles ojos diabólicos, totalmente inyectados en un intenso color rojo carmesí. Se levantó de la mesa y se puso de pie. Mark medía casi un metro noventa y pesaría más de ciento veinte kilos, eso unido a sus ojos, hizo que los chicos se echaran hacia atrás atemorizados por su temible aspecto.
Entonces se escucho un crujido, como de huesos rompiéndose. Y de carne estirándose hasta ser desgarrada. La camiseta de Mark se destrozo y entonces vieron que su brazo derecho adquiría dimensiones enormes en comparación con su cuerpo. Era inmenso, y mucho más temible que la criatura que se habían encontrado en el auditorio.
Con sus ojos rojos miro directamente a Chris.
-Ey Mark, soy yo Chris, ¿No me reconoces?- las suplicas de Chris no tuvieron efecto. La bestia lanzó un rugido que destrozo los tímpanos de todos y de un salto se llevó por delante a Chris y una de las ventanas que seguían intactas del aula de religión.
Eddie y Vic se acercaron para ver a través del agujero, habría más de veinte metros de altura. Pero aun así, la nueva criatura lo soportó como si hubiera sido una caída de solo dos.
Chris seguía vivo cuando el brazo derecho de Mark se transformó en una garra enorme. Destripó al que minutos antes era su amigo y devoró sus órganos, se alimentó de huesos y vísceras, y machacó la columna vertebral con su nueva dentadura, que le crecía fuerte, junto al resto del cuerpo.
Arrojó los restos a un lado y se fue corriendo, mientras iba mutando cada vez más haciéndose cada vez más fuerte; los chicos vieron como de un placaje destruyó una de las paredes del patio y se fue dando grandes saltos por la calle (los chicos lograron distinguir los gritos de las pobres personas que tuvieron que encontrarse en el camino de la bestia)
Eddie, que hasta ese momento solo había pensado en la criatura, se giró en redondo para mirar el estado de sus amigos. Vic estaba perfectamente, parecía tal vez algo conmocionado, pero se le pasaría. Jack Mort estaba temblando, agazapado contra una esquina, con el rostro totalmente pálido. Tampoco estaba tan mal la situación, pensó con ironía.
3
Los tres salieron de la clase, y bajaron las escaleras que conectaban con el pasillo superior del instituto, como antes les había dicho Chris, los pasillos estaban llenos de criaturas…Gente que conocían de antes y que ahora eran irreconocibles, con la mirada vacua y perdida hacia la nada.
Los chicos se lanzaron a toda velocidad a salir corriendo, los pasillos estaban llenos de muertos andantes, que alzaban los brazos al aire en busca de acabar con aquellos tres supervivientes.
Pasaron por la cafetería, que tenía las mesas y sillas diseminadas por doquier, y como no, algún que otro cadáver tirado entre los restos de la madera de algunas mesas. No se entretuvieron y salieron corriendo hacia uno de los pasillos que bordeaba el patio central, miraron hacia el patio, y se sorprendieron al ver que algunos zombis estaban devorando a varios alumnos, pero tampoco se detuvieron ahí, no se lo podían permitir. Finalmente llegaron a la entrada.
-¡Rápido Vic abre la puerta! – dijo Eddie, pues la puerta tenía una cerradura eléctrica y solo se podía abrir mediante un interruptor que había en la recepción.
Vic Vega fue corriendo, introdujo la mano por la ventana de recepción y tocó el interruptor, escuchó el ruido de apertura y escuchó como Eddie y Jack abrían la puerta. Cuando iba a retirar la mano de la ventanilla de recepción, sintió que algo le aprisionaba la muñeca; se giró y vio a al conserje apunto de morderle la mano, pero Vicktor Vega fue más rápido, y de un manotazo consiguió zafarse del zombi, y siguió a sus amigos a las calles de la ciudad.
4
Afuera, la situación no era mucho mejor.
Las calles estaban llenas de zombis, incluso habían visto como otros jóvenes eran devorados vivos por ellos. A Eddie le habían agarrado por la espalda dos de aquellas criaturas, el olor era horrorosamente intenso (de haber desayunado aquella mañana lo habría echado todo allí mismo). De no ser por la rápida intervención de Vic, su carótida no lo habría contado.
Decidieron que se acercarían a la casa de Vic, era la que estaba mas cerca.
Iban corriendo por la calle, escuchando explosiones y disparos; cuando se acercaron a la carretera vieron como un coche rojo que pisaba a fondo el acelerador, chocaba de frente con otro que iba en dirección contraria (es lo que tiene que cuando conduces y tienes un zombi en la parte trasera a punto de morderte, no te fijas en lo que hay en la carretera). El llamativo coche rojo salió volando y dando vueltas de campana calle abajo.
Siguieron corriendo, a pesar de que Jack estaba apunto de echar un pulmón por la boca, Eddie de sufrir un ataque al corazón y Vic que no sentía las piernas, se podría decir que podían seguir a ese ritmo un par de minutos más. Apenas unos metros más adelante estaba el bloque de Vic Vega. Este sacó las llaves…
5
Entraron por el portón. Lo que solía ser un rellano recogido y sin apenas suciedad, era ahora una macabra versión de una carnicería. Todo eran extremidades cercenadas y sangre hasta el techo. Los órganos estaban tirados de un lado para otro del rellano.
-Esto no es obra de los zombis-Advirtió Jack- Ellos se lo hubieran comido todo. Esto es obra de algo…distinto.
Eddie y Vic también se dieron cuenta de ello. Había partes desgarradas y con mordidas, pero no devoradas.
Aun así, el lugar parecía desierto, y cualquier lugar era mejor que la calle, donde la lluvia había bajado su intensidad, pero aun llovía lo suficientemente fuerte como para amedrentar los ánimos de salir de un lugar resguardado.
Los tres entraron, con Vic a la cabeza y Eddie al final. Cuando llegaron a las escaleras y las subieron, Eddie creyó ver por el rabillo del ojo, una figura que pasaba a una velocidad fulminante en su dirección. Giró la cabeza pero ya no había nada. Solo el rojo intenso de las paredes y el ruido de pisadas y lluvia. Se obligo a decirse que aquello solo era una imaginación suya, un terror primitivo que todos tenemos activados cuando sentimos ser la presa.
Finalmente llegaron sanos a la segunda planta. Estaba tan impoluta como siempre, y daba un contraste tan intenso con el rellano que casi dañaba la vista.
Entraron en casa de Vicktor. Todo allí adentro permanecía igual, como si ninguna catástrofe hubiera acontecido.
Todos entraron en el cuarto del ordenador. Eddie Dean se tiró en el sofá y Jack Mort se dejó caer en la silla de enfrente del ordenador, mientras Vic permanecía de pie. Les daba igual estar totalmente empapados, solo podían pensar en las cosas terribles y atrocidades que les podrían pasar a sus seres queridos…
Entonces Eddie Dean se dio cuenta de una cosa. Si se quedaban allí lamentándolo todo no sobrevivirían.
-Tíos- dijo rompiendo el incómodo silencio en el que se hallaban-No podemos quedarnos aquí parados sin hacer nada. Ya se que suena duro, pero tenemos que olvidarnos de nuestros amigos y familiares. Tenemos que sobrevivir y para eso tenemos que estar concentrados-lo dijo con decisión, sin miedo en la mirada, no estaba dispuesto a morir aun.
-Y que sugieres que hagamos, ¿eh Eddie?-replicó Vic Vega- No tenemos armas, tampoco tenemos mucha comida y solo somos tres contra doscientos mil zombis, ¡Estamos perdidos!
-¡No tiene por que ser así Vic!- dijo alzando la voz- Podemos conseguir armas y ayuda, solo hay que buscarla! Podemos ir a cualquier tienda y llevarnos todo lo que queramos, ¿Quién nos lo impide, eh? Si nos quedamos aquí moriremos sin ni siquiera intentarlo.
-¿Pero es que no has visto bien el rellano? ¡Aquí hay algo muy peligroso, más que los zombies, es mas aconsejable quedarse aquí esperando al rescate!
-Eddie tiene razón Vic- esta vez habló Jack Mort, que se levantó de un pequeño salto de la silla- tengo un plan, lo malo es que tendríamos que separarnos todos. No es un mal plan, solo es algo arriesgado.
Vic no replicó, parecía más dispuesto a escuchar el plan suicida de Jack que al plan original de Eddie
-Dime en que consiste, Jackie
Este sonrió al darse cuenta que había conseguido llevar a los dos a su campo.
-Mirad, necesitamos provisiones. Yo iré por el centro de la ciudad, buscando algún superviviente o algo de ayuda. Vic tu iras a la comisaría de policía, tal vez encuentres algunas armas para nosotros. Y finalmente, Eddie tu irás al centro comercial, llévate de allí, no se… cerillas, velas, comida, armas…cosas así por si se nos va la electricidad
-Y sobretodo vacía la bodega de los mejores whiskys- dijo Vic, que había recuperado su sentido del humor. Los tres se echaron a reír con ese comentario mientras se ponían en marcha
6
Mientras los tres chicos se largaban del apartamento de Vic, otro hombre se centraba en manejar adecuadamente sus piezas en aquel tablero de ajedrez que era el mundo.
Clay Reynolds estaba sentado en la silla de su despacho, que su ubicaba en el subsuelo del instituto en un laboratorio subterráneo, secreto para todo el mundo.
El había sido el que había usado al Mr. X para eliminar a la rata de Mike Rodgers, que desde el principio había sido un topo para la organización, un simple espía que había robado una de las últimas muestras del virus G en el mundo.
Ahora la B.S.A.A estaba enterada de sus experimentos y de su nuevo proyecto, el proyecto ``Sylar´´.
Sonrió para si cuando pensó en ese proyecto. Todas las armas biológicas serian eclipsadas por Sylar. Todo el gobierno mundial se rendiría ante el, ante Clay Reynolds, le mirarían como a un nuevo Dios, nada se interpondría en su camino.
En ese momento Eldred Jonas entró en el despacho. Estaba visiblemente sonriente.
-Hola Clay, me he enterado de que tanto Némesis como Mr. X se encuentran en la ciudad. Y se me ha ocurrido una buena forma para entretenernos mientras llegan Chris Redfield y sus amigos a chafarnos la fiesta.
Reynolds sonrió con malicia
-Soy todo oídos Eldred.
-Mira, programemos al Némesis y al Mr. X para que cacen una a una a todas las ratas de este maldito instituto.
A Clay le brillaron los ojos. Asintió con la cabeza, sería entretenido ver que podrían hacer unos simples estudiantes contra el Némesis y el Mr. X.
No sabían es que los resultados serían inesperados.
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Bueno, he publicado un par de horas más tarde de lo que prometí, pero es que tenía una cosa muy importante que hacer.
espero no haber cometido los errores del primer capítulo y a ver mejorado :P xD
martes, 1 de junio de 2010
Primer capítulo de mi propio relato de Resident Evil:
CAPÍTULO 1. THE BEGINING
1
Era un día lluvioso, donde las nubes plomizas arrojaban con furia agua helada. En el instituto Johnny B. Goode, las clases de cuarto y tercero de secundaria se habían reunido en el auditorio. Aquel día el profesor de religión (aunque todos sabían que detrás de su cara amigable y de buena persona se ocultaba una rata que usaba cualquier medio para poder hacerse con un escalafón más alto en la jerarquía del instituto; orientador, jefe de estudios…vaya, incluso soñaba con ser director) se ocuparía de dar una charla bastante larga sobre la moralidad y lo que estaba bien o mal.
Como siempre, los chicos insolentes de esas generaciones estaban parloteando y cuchicheando, pues les resbalaba si era bueno ir cagando por la calle, o ir prendiéndole fuego a la bandera. Eddie Dean y sus amigos, estaban sentados en unas sillas del final de la sala, mientras se concentraban en hablar mutuamente sobre algún tema sin mucha relevancia (algo relacionado con una ciudad llamada Silent Hill y cosas que allí acontecieron, aunque por supuesto simplemente eran historias); Eddie se acomodó en el sillón de la sala, iba a ser un día muy largo y aburrido…Cuán equivocado estaba.
2
Mientras, a las puertas de el instituto, bajo la intensa lluvia, se reunían tres hombres. Los chicos del centro los conocían como profesores (aunque les adjudicaban otros adjetivos menos respetables), lo que no sabían era que en realidad se trataban de ex-empleados de la compañía farmacéutica Umbrella; Clay Reynolds supuesto profesor de física y química y también director del instituto, Eldred Jonas, profesor de matemáticas y Roy Depape, profesor de literatura.
-Clay, Eldred- empezó Depape- Me han llamado desde el laboratorio principal, hemos perdido las secciones cuatro y cinco, la situación es insostenibles y varias armas biológicas han conseguido escapar de las instalaciones. En pocas horas han conseguido infestar un 20% del total de la población. Caballeros, creo que tenemos otro caso como el infame de Racoon City
Tanto Eldred como Clay permanecieron impasibles ante las noticias, eran hombres acostumbrados a oír malas noticias, esa solo era uno más.
Fue Clay quien rompió el silencio sepulcral que reinaba entre los tres
-Que activen el programa Némesis para contener la infección, quiero aquí a varios B.O.W de gran envergadura, no podemos permitir que se arruine todo lo que hemos conseguido hasta ahora- su rostro no expresaba emoción alguna tras sus gafas.
Depape asintió, mientras se dirigía dentro del edifico dispuesto a realizar las órdenes de Clay Reynolds.
3
El profesor de religión estaba finalizando su charla, los chicos estaban muy aburridos, aunque al menos habían podido perder una hora de clases (y aún más si era la hora de matemáticas y no tenias preparadas las funciones y progresiones del día anterior, como le pasaba a Eddie Dean en ese momento).
Algo cayó sobre el techo del instituto, atravesándolo como una bala a una velocidad vertiginosa.
Lo que cayó en medio de la sala, haciendo pedazos parte del suelo, era una especie de hombre, al menos eso parecía, vestía una gabardina verde oliva y era completamente calvo…pero lo mas sorprendente era su tamaño, aquello podía medir tres metros, tal vez más.
Eddie Dean situado en una de las últimas filas junto a sus amigos, pudo ver lo que era aquello que había hecho aparición.
Cuando se enderezó y se puso de pie, demostró que no era un hombre, si no una bestia, algo sacado del mismo infierno. No era su forma ni su aspecto ni su extravagante entrada, eran sus ojos. Estaban vacíos, sin sentimientos, como un muerto viviente… o un robot.
Eddie se quedó paralizado en su asiento, estaba muerto de miedo al mirar a los ojos a aquella criatura.
La bestia se dio media vuelta, y miró fijamente a al profesor de religión, y se acercó amenazante a él, que no pudo huir, la bestia fue veloz, en un movimiento que fue un borrón a la vista de todos, la criatura lanzó un golpe directo al profesor y lo lanzo al otro extremo de la habitación.
En ese momento, el pánico se adueñó de la sala. Los más de 100 alumnos que estaban allí intentaron salir todos al mismo tiempo. Eddie sujetó a sus amigos y los tiró al suelo, para que se ocultaran entre los asientos
-¡Quedaos aquí!- gritó el muchacho de 15 años, cuando vio que la horrible bestia se dirigía también a la salida.
Todos los alumnos intentaron quitarse, pero la criatura era rápida, sin mirar a nadie, y con aspecto de pocos amigos, lanzó varios manotazos y algunos alumnos volaron a ambos lados del pasillo, se acercó a la puerta y la arrancó literalmente de cuajo de un simple golpe. Desapareció a paso ligero por el pasillo, y lanzando algún que otro gruñido de furia y, también se escucharon algunos gritos esporádicos de los que se encontraron en su camino.
El griterío y el descontrol reinaba por la sala, las docenas de alumnos se apresuraban a huir de la sala, y les daba igual pasar sobre los chicos que estaban inconscientes, mientras les aplastaban la cabeza o las costillas y escuchaban la serie de crujidos de huesos. A Eddie le recordó con demasiada claridad una masa de ratas en descontrol(a mas de un alumno de los que escapaban le venía de perlas ese adjetivo, la verdad). Cuando la sala se hubo vaciado, Eddie y sus dos amigos, Vicktor Vega y Jack Mort, estaban temblando.
Los tres miraron los restos que minutos antes era una sala de reuniones para 120 alumnos del centro. En una esquina, apoyado contra la pared y con la cara totalmente ensangrentada, luchaba por sobrevivir el profesor de religión, Mike Rodgers.
-¡Profesor!- Gritó Vicktor cuando vio el horrible estado en el que se encontraba Mike. Eddie y Jack siguieron sus pasos. Iban a abrir la boca cuando el moribundo profesor los calló con un gesto.
-Maldita sea...Yo sabía que...esto pasaría algún día- su voz sonaba entrecortada y dolorosa. Debía de haberse roto el esternón y bastantes huesos- Mirad chicos...Yo ya estoy perdido...Id al aula de religión...Allí usad mi ordenador y meteos en una carpeta sin nombre...La clave es ``Ancelotti´´ con dos t...Id ahora mismo, debéis procurar que esa información llegue…a malas manos
-No podemos dejarte aquí Mike, estás a punto de morirte y...
El profesor lo interrumpió sacando una pistola y apuntándole directamente a la cara, un horrible crujido de un hueso sonó. Los tres se echaron hacia atrás asustados
-Id ahora... ¡Vamos!
Los tres se quedaron paralizados, pero cuando el profesor amartilló el arma, se dieron cuenta de que aquello iba en serio.
4
Salieron corriendo, mirando hacia uno y otro lado de los pasillos, taquillas tiradas, puertas arrancadas, e incluso algún que otro alumno tirado por el suelo. Esperaban que no hubiera ningún muerto.
Llegaron al aula de religión. La puerta estaba hecha astillas en el suelo, la madera estaba hecha pedazos. Eddie empezó a sacar la conclusión de que la criatura que había asaltado el auditorio, también había hecho limpieza por allí; todo el aula estaba patas arriba, y entre las dos últimas ventanas del final, había un agujero bastante grande, con la figura irregular de una persona demasiado grande
-Ese tío no conoce las puertas- Soltó Eddie, el comentario(que él creyó ingenioso) fue ignorado por sus amigos.
-¿Donde está el ordenador?- Preguntó en voz alta Jack
-Allí- Apuntó con la barbilla Vicktor Vega, el último en entrar en la estancia, por detrás de Jack y Eddie. Apuntaba a la mesa del profesor, que estaba tirada en el suelo.
Los tres levantaron la mesa del profesor, y dieron un respiro de alivio, cuando descubrieron que el ordenador había resistido bien la caída y aún podía usarse.
Todos deseaban saber el por qué la criatura había acabado con Mike y con su aula. Lo que descubrirían los dejaría helados._____________________________________________________________________________________
Genial comenten que les pareció (no descarto posibles remakes de esto xD)
por cierto, publicaré un capítulo cada viernes.
¿De qué se trata este blog?
Bueno espero que os guste.
